LAS HISTORIAS DE KUKA

Capítulo LXXII. Un bonito regalo

Tiempos felices, de buenas cenas y demás borracheras, calles abarrotadas de compras, buscando el mejor regalo. Las ilusiones de los niños se pueden hacer realidad. Y también, por qué no, de los más mayores. Buscando el detalle perfecto, para llenar de alegría pasajera, nuestros corazones.

kuka

Uno de los más preciados se encuentra en una jaula, jugando con sus hermanitos, pequeñín y muy mono, con los ojos vidriosos, nos hará abrir nuestro corazón y querremos adoptarlo o comprarlo, para pasar con él los duros días de invierno.

Jugaremos con él, le daremos amor y buena comida, y todo esto será compensado con lealtad, compañía, y amor sin condiciones.

Nos pararán por la calle y nos dirán qué mono es, lo sobarán y si es de pedigrí, engordaremos dos kilos demostrando que de buena raza es. 

El problema vendrá después cuando crezca, gastos médicos, y demás costas, en las que nuestro amiguito pasará a ser una carga.

Y sin contar que nos vamos de vacaciones y no nos lo dejan meter en casi ningún sitio.

Nuestro egoísmo llenará las cunetas de estos bonitos animales, que en un descuido pasarán al olvido, porque ya es una carga.

Antes de regalar mascotas pensad en la responsabilidad que conlleva, no es un juguete, ni un adorno.

Es una vida llena de sentimientos y de amor, y él nunca te dejaría tirado.

Desde lo alto de una escalera, no consigo que el árbol se esté quieto. Terminaré apuntalándolo con un cepillo.

Se despide, Kuka.