MODA Y SALUD

El estudio de la relación entre emociones y salud en la medicina tradicional china

Según los tratados más clásicos de la medicina tradicional china (MTCh), todas las enfermedades tienen su origen en el Shen (Psiquis), lo cual queda corroborado en la actualidad por la medicina occidental. Esta reconoce que el 80% de las enfermedades actuales tienen un origen psicógeno.

Por tanto la ciencia médica actual reconoce la influencia que las emociones ejercen sobre el cuerpo humano. Aunque hay que reconocer que este reconocimiento se realiza sin un respaldo específico, ya que la fisiología occidental no es capaz de explicar la influencia directa que los estados emocionales ejercen sobre los órganos.

Sin embargo la medicina china es somática en su raíz, ya que explica de manera detallada la influencia que las alteraciones psíquicas ejercen sobre las unidades funcionales del cuerpo. De esta forma la medicina china es capaz de determinar, mediante las diferentes vías de diagnóstico (lengua, pulso, etc.), los signos clínicos con los que una alteración emocional puede anteceder a una enfermedad física de gravedad, actuando de manera preventiva.

La enfermedad según este punto de vista, es una progresión que va de la energía a la materia, es decir, desde lo más sutil de las energías, la energía psíquica (Shen), hasta la concretización física que constituyen la sangre y las unidades funcionales de órganos y vísceras.

La acupuntura a pesar de tener una tradición milenaria, tras de sí, está en continua evolución y desarrollo, adaptándose a las nuevas situaciones en la que se ve inmerso el ser humano actual. Y es precisamente en nuestra sociedad actual donde el hombre se ve expuesto a una cada vez más frecuente alteración del espíritu, lo que tiene como consecuencia que las alteraciones del psiquismo y las enfermedades mentales sean cada vez más frecuentes. No me refiero únicamente a los trastornos psicológicos mayores, (psicosis, histeria, neurastenia, etc) sino también a las alteraciones mas primarias del psiquismo, como son la ansiedad y el estrés, las cuales están consideradas o como el origen de muchos otros trastornos (depresión, etc.) e incluso multitud de enfermedades somáticas que tienen una influencia e impacto cada vez mayor (fibromialgia, fatiga crónica, etc.)

Relación entre emociones y repercusión orgánica

La ira hace ascender la energía (Qi) y ataca al hígado: la ira entendida como estado de irritabilidad, debido a la perturbación por exceso de competitividad, materialismo, frustración, etc, perjudica al hígado, y hace ascender la energía hacia la cabeza acarreando signos de plenitud de energía y sangre en la extremidad cefálica, con la sintomatología consecuente de mareos y vértigo, acufenos, cefalea, vómitos y en casos más graves pudiendo producir hemorragias de diversa consideración, como hematemesis, ojo rojo o hasta una hemorragia cerebral (ACV).

La alegría dispersa la energía y debilita al corazón: la alegría en exceso perjudica al corazón. Entiéndase la alegría excesiva y la euforia producida por cualquier tipo de estimulantes, alcohol, drogas, medicamentos… La energía del corazón se dispersa y la energía mental se escapa llegando a producir al principio palpitaciones, fases alternantes de depresión y euforia, estados de inquietud y ansiedad, labilidad, emotividad incontrolada, etc., a nivel orgánico, patologías cardiacas como la hipertensión.

El miedo hace descender el Qi del riñon: el riñón rige la voluntad y por tanto ejerce el control sobre la mente, (solo con voluntad se puede controlar la mente), por ello un miedo excesivo y brusco puede provocar debilidad de las piernas, temblor, incontinencia, etc. Y vivir con miedo permanente, puede provocar desde insomnio y agitación hasta demencia.

La tristeza disminuye el Qi y afecta al pulmón: no superar esta emoción y permitir que se mantenga en forma constante debilita la energía del pulmón, por tanto se van a ver síntomas como tos, sensación de falta de aire, voz débil, progresando posteriormente hacia un estado de melancolía, abatimiento, perdida de personalidad y vitalidad.

La preocupación estanca la energía y ataca al bazo: la reflexión es necesaria para mantener “los pies en la tierra”, nos sirve para mantener el juicio y la sensatez en las acciones. Un exceso de preocupación, nos llevará inevitablemente a un exceso de reflexión y ansiedad, lo cual va a estancar la energía del bazo, comprometiendo la parte digestiva, afectando las funciones de transformación y transporte correspondientes originando patologías gastrointestinales, dilatación abdominal, aumento de peso.