CULTURA

La Conferencia sobre la Iglesia de la Asunción puso el punto y final a las conferencias "Valdepeñas y su Historia"

La conferencia titulada "La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción: Imagen, Función y Símbolo", puso ayer jueves por la tarde el punto y final al IX Ciclo de Conferencias "Valdepeñas y su Historia". La ponencia fue impartida por Enrique Maldonado, profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha.

TORRE DE LA INGLESIA NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN. AÑO 1930 (Copiar)

Para el concejal de cultura, Manuel López, “la Iglesia de la Asunción es un edificio muy importante en nuestra localidad por lo que era necesario dedicarle una conferencia. Es un símbolo que impresiona a quién lo visita y fue declarado Monumento Nacional en 1977, además de bien de interés cultural”.

El ponente, Enrique Herrera Maldonado, destacó que se trata de un edificio que simbólicamente es uno de los más ricos de la provincia y de los más emblemáticos de la región: “Ha sufrido cambios como por ejemplo, la construcción anexa de la capilla de San Lorenzo y otra que había proyectada pero que luego no se llegó a realizar e incluso mantiene ocultos algunos misterios como los símbolos esotéricos y crípticos que hablan de la Trinidad y de la sabiduría divina y que están en las filateras de la parte superior al lado de la Resurrección”.

Otro de los misterios que también resaltó este profesor fue el que representa la arquivolta de la puerta principal y que es una lucha entre el bien y el mal o la existencia de gárgolas en las que se ve un señor defecando y otro orinando.

El aumento demográfico y la bonanza económica que experimentó Valdepeñas a finales del siglo XV y comienzos del XVI derivaron en  la construcción de una nueva iglesia parroquial. Para ello se recurrió a importantes arquitectos que trabajaban por la zona, entre los que destacaba el maestro Juan de Baeza, quien proyectó un hermoso templo de estilo tardogótico.

Con el paso del tiempo fue necesario construir un nuevo mobiliario litúrgico, del que merece la pena destacar el magnífico retablo mayor renacentista. De la misma manera, en la época barroca se incorporaron nuevos retablos, altares o tabernáculos, que configuraron la imagen que la iglesia mantuvo hasta la Guerra Civil.