DULCE NAVIDAD

Ruben Villalta: “Las parroquias deben parecerse lo más posible a una casa abierta para el que viene”

Ruben Villalta es el párroco de la Iglesia de Nuestra Señora de la Paz y San Juan Bautista, situada en el barrio del Lucero en Valdepeñas. Tiene 37 años y lleva 10 como sacerdote. Con él hemos hablado sobre cómo se celebra la Navidad en su parroquia, del verdadero sentido de la misma y de esperanza.

ruben villalta (Copiar)

¿Cómo habéis preparado la Navidad en el barrio del Lucero’

Comenzamos con la preparación del Belén, el árbol, un Festival de Villancicos que será el domingo 18 de diciembre a las 13:00 horas, tras la misa. Este mismo día celebramos la “Luz de la Paz de Belén”, que consisten en que los Scouts de la MSC católica traen una luz desde Belén a Europa y  un grupo de Scouts de Ciudad Real la traen a los lugares de la provincia donde se ha pedido, en este caso también a Valdepeñas. Después repartimos velas pequeñas en la parroquia con esa luz de Belén y la gente se las lleva a su casa. Es un acto simbólico en la misa de la mañana, antes del festival.

El recorrido se hace de Belén a Viena y este año para traerla a España lo hacen los Scouts de La Rioja.

Durante el tiempo de la Navidad, además de las misas, hacemos un Belén Viviente con los niños el día de Nochebuena en la misa del gallo, en año nuevo, en Reyes. Al final de Navidad hay un festival de teatro, villancicos y este se prepara durante los días de Navidad que ensayan en la parroquia todos los días hasta la celebración.

¿Hacéis algo con la asociación de vecinos?

Este año se junta todo mucho y lo que hacemos es compartir horarios para no solapar actividades. Ponen un Belén y yo lo bendigo y luego los niños después de la misa se van a participar en sus actividades.

La gente del barrio es muy participativa tanto en la iglesia como en la asociación.

Dicen que eres el sacerdote que más gente joven atrae a su parroquia

Puedes ser, quizás porque tengo la suerte de estar en el Instituto dando clase, estoy con ellos por la mañana y eso me facilita el contacto y poder hablar con ellos, conocerlos, entablar una relación. Con todo ello puedes ofrecerles una experiencia de Dios en la que pueden profundizar o hacer preguntas más profundas.

También, desde la parroquia, hemos hecho un curso de Monitores de Ocio y Tiempo Libre, con 20 jóvenes que se han preparado durante 100 horas y eso también facilita mucho el acercamiento.

Relacionarse con la gente es lo que hace que un joven se plantee que puede estar en la parroquia y éstas deben parecerse lo más posible a una casa abierta para el que viene. Hay gente de todo tipo, con ideas distintas, con dificultades para relacionarse, por ello tenemos que parecernos a una casa donde todos encuentren su sitio.

¿Cuándo te das cuenta que quieres ser sacerdote?

Pues yo no me di cuenta, fue mi párroco el que me abrió los ojos. Tenía 17 años y estaba haciendo COU y no sabía qué hacer a partir de ahí. El cura de mi parroquia me pregunto que si había pensado en ser cura y le dije que no, pero a partir de esa pregunta me di cuenta que aquello tenía sentido, estuve tres meses pensando en ello y al final supe que tenía razón. Yo tenía vocación y no la veía, es como esa sensación de que lo que te han dicho estabas esperando que te lo dijeran.

La vocación sigue creciendo, hay que crecer en la experiencia de Dios cada día y con 17 años ves las cosas de una forma distinta a como las ves con 37.

¿Por qué crees que la gente se aleja, en estos tiempos, de la Iglesia?

Supongo que cada uno tiene sus razones, todas ellas diferentes: puede haber gente que no tenga una inquietud religiosa, que les cueste el compromiso, que haya vivido una mala experiencia, pero si se cree hay que intentarlo y volver. También puede ocurrir que nosotros no sepamos muy bien cómo hacer que la gente se sienta como en su casa y tenemos que plantearnos revisar como hacer las cosas, usar nuevos lenguajes para que la gente te entienda cuando estás predicando. Llevar la experiencia de Dios con palabras sencillas. Lo importante es sobre todo estar cerca y en este sentido la Navidad tiene mucho que ver. Los sacerdotes debemos estar cerca de todos, de los que creen y de los que no.

¿Crees que se ha perdido el verdadero sentido de la Navidad?

Hay gente que te dice que la Navidad es triste porque o bien han perdido a sus seres queridos o porque como lo hemos convertido en algo que consiste en comprar, adornar, preparar comidas, etcétera, no todo el mundo puede hacer eso con tranquilidad, con lo cual al final lo que se le pone por delante es casi más un peso que algo que le esperanza. La Navidad son fechas para la esperanza y hay quien no encuentra eso, porque no puede con todo lo material. Al final, se convierte en una fecha vacía.

La Navidad hay que festejarla, hay que adornar, comprar, pero encontrándole sentido a todo ello y celebrar el nacimiento de Jesús, que es el verdadero sentido de estas fiestas. Todo es respetable pero si la celebras solo como un tema de consumo, al final no va a traer alegría.

Hablas de “Esperanza”

Si, mira nosotros intentamos llevar la esperanza a todos, porque es un sentimiento de alegría, un acercamiento a Dios, por ejemplo, lo hacemos con los enfermos del barrio llevándoles el niño Jesús que se besa en la iglesia, vamos cantando villancicos. También la Navidad es una época en la que la gente está más sensible y a pesar de que a veces pueda parecer que se vive con frivolidad, creo que hay mucha gente que al final la Navidad le toca el corazón, se paran las guerras. Estas fechas hay que llenarlas de esperanza, solidaridad con quien lo pasa mal.

¿Qué aconsejarías a la gente para que en su vida siempre sea Navidad?

Que vuelvan a ser niños, que vean el nacimiento de Jesús como cuando eran pequeños, que dejen a un lado el ego, que sean sencillos y así entenderán el verdadero sentido de la Navidad.

Te voy a contar algo simbólico, sabes que en la Basílica de la Natividad de Belén hay una puerta baja, esa puerta está para que no pudieran entrar soldados a caballo en tiempos de guerra, pero la dejaron siempre así de modo que todo el que tenga que llegar al lugar de nacimiento de jesus tiene que agachar la cabeza para entrar, menos los niños. Seamos niños otra vez.

¿Cómo son tus homilías en Navidad?

Pues las adaptas a la realidad que nos rodea, cada año son distintas en estas fechas. Depende también de lo que tu vives, se celebra siempre lo mismo pero en un momento diferente, tanto mío en este caso como en el de la parroquia, y eso a veces trae un mensaje específico para cada momento de la vida. No es lo mismo celebrar la Navidad en una familia cuando acaba de nacer un niño, que cuando muere alguien, pero a pesar de ello estas fechas siguen trayendo un mensaje de esperanza. Habría que preguntarse ¿qué mensaje trae este año la Navidad a mi vida?, hay que parar y preguntárselo, y de ese modo ir descubriendo que la Navidad es un acontecimiento muy rico y que puede dar esperanza a la vida del hombre.