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Bonsaivald, una asociación para los amantes de los Bonsáis en Valdepeñas

Bonsaivald, es una asociación de Bonsáis en Valdepeñas, que nació hace 5 años y está integrada por amantes de los Bonsáis y de los árboles. Actualmente, son unos 14 socios y su objetivo es enseñar el arte de cómo hacerlos y sobre todo mantenerlos.

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 En advaldepeñas, hemos pasado una mañana de domingo con el grupo de personas que integran esta asociación valdepeñera, para conocer más de cerca una cultura milenaria que también existe aquí, en pleno corazón de La Mancha.

El Bonsái es un árbol milenario que procede de Oriente, pero que también tiene su espacio y pueden sobrevivir mil años en Valdepeñas, tal y como nos cuenta Francisco Huete, uno de los miembros de Bonsaivald, quién lleva 20 años dedicado a este hobby: “Comencé con lo típico la semillita y a base de ver muchos tipos de árboles, ver las siluetas y en tu cabeza lo que quieres hacer con el árbol que tienes delante, aprendí a no cargármelos y mantenerlos”.

Bonsaivald nació con el objetivo de reunir a quienes eran amantes del Bonsái para asesorar y solucionar los problemas de aquellos que lo reciben de regalo y no saben qué hacer con él o como cuidarlo: “Todo el que quiera venir a la asociación para que le digamos como debe cuidar su Bonsái puede hacerlo, nosotros nos juntamos un domingo al mes y seguimos aprendiendo unos de otros”.

Esta asociación ha realizado también varios talleres sobre Bonsáis, incluso para niños, aunque el último lo realizaron a petición del vivero las Jaras: “Nos lo pidieron porque es uno de los métodos de creación de bonsáis, es decir, coger una planta de jardín y modelarla como tal. No olvidemos que esto es un tipo de jardinería, que aunque no tiene aquí la implicación religiosa que se le da en Oriente, no deja de ser un tipo de jardinería, que se basa en la poda de ramas y raíces. Después si ya quieres formar cierto tipo de árbol en eso intervienen tensores o alambres para modelar esa rama que está un poco díscola y te la llevas por otro lado”, explica Francisco Huete, quién también señala que hay que saber lo que se tiene entre manos, que hay que estar pendiente de ellos porque “no es lo mismo el tratamiento de una higuera, que el de un Olmo, un frutal o un árbol que solo cultives por la hoja”.

Asimismo, estos expertos en Bonsáis recomiendan que si se tiene un árbol de este tipo hay que conocerlo primero, documentarse sobre como brota, como es su madera porque “si vas a poner un alambre para modificar la forma de un árbol que tiene la madera quebradiza, al final lo partes, pero si sabes cómo hacerlo, es decir, cuando está verde, no tendrás problemas. Cada árbol es diferente, unos son más elásticos y otros menos, unos necesitan más agua y otros menos. Por ello hay que leer mucho sobre los Bonsáis”.

A la pregunta de por qué les gustan los Bonsáis, Huete responde de forma anecdótica: “A mí me gustaban los árboles y como no puedo tener 5 hectáreas de terreno para tener muchos árboles, entonces me di cuenta que reduciéndolos de tamaño si puede tener una colección, y así fue como empecé”.

Esta asociación trabaja sobre una variedad muy amplia de árboles y arbustos que son duraderos en el tiempo como: pinos, frondosas, lilos, frutales, árboles de sombra de parque, abetos, arbustos de jardín, además de orientales, entre otros muchos.

“Lo ideal es que estos árboles puedan vivir en su hábitat natural 1000 años y trabajamos los autóctonos de oriente recreándoles su microclima”, explica Huete.

Dentro de la asociación también está Jesús Romero, un profesor jubilado, amante de las plantas de todo tipo que en su “cercaillo” tiene distintos microclimas para mantenerlas, incluido uno para distintas especies de cactus que el mismo cuida y que mantiene a su temperatura idónea, además de con sus nombres y apellidos.

La asociación suele reunirse en la calle Norte, nº 5, en el “cercaillo”, como dicen ellos, de Jesús Romero. Se puede contactar con Bonsaivald a través de su blog: 

http://bonsaivald.blogspot.com.es/ 

En este blog podeis encontrar los teléfonos para contactar con los miembros de la asociación, bien para ser socios o bien para pedir consejo. Pagan una cuota anual de 30 euros.