PROVINCIA

El Área de Deportes pone en marcha la campaña “Manzanares juega limpio”

Con el lema “Manzanares juega limpio”, el Ayuntamiento de esta ciudad ha puesto en marcha una campaña para fomentar los valores educativos y socializadores del deporte. Para ello distribuirá folletos con cuatro decálogos del deportista con contenidos específicos para jugadores, entrenadores, padres y aficionados. “El deporte es una herramienta indispensable para formar una sociedad sana”, explicó la concejal de Deportes, Carmen Beatriz Alcolea.

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La pancarta con el lema “Manzanares juega limpio” ya luce en los polideportivos municipales y en las actividades deportivas que se celebran en la localidad, como en las recientes miniolimpiadas o el campeonato regional de jiu-jitsu, para recordar a deportistas, familiares y aficionados la importancia de promocionar el juego limpio y fomentar los valores del deporte como elemento educativo y socializador en la formación de niños y niñas. 

Esta iniciativa de las Áreas de Deportes y de Juventud se materializará también en la distribución en los colegios de la localidad, para que se trabaje en las propias clases de Educación Física, del llamado “Decálogo del deportista”, un folleto con cuatro decálogos diferentes, según sean para jugadores, entrenadores, aficionados y padres o madres, según explicó la concejal responsable, Carmen Beatriz Alcolea.

A los jugadores se les recuerda la importancia del deporte para formarse como personas, de esforzarse en el entrenamiento y no sólo en el partido, de cumplir las reglas que dan sentido y claridad al juego, de luchar por el equipo y no por sí mismos, de apostar por el juego limpio, de comportarse correctamente en la victoria y en la derrota, saludar al contrario y árbitros al finalizar el partido, en pensar antes de actuar para no tener que arrepentirse después, y en disfrutar con el deporte sin pensar sólo en el resultado. 

En el decálogo para entrenadores de deporte base se pide que éstos sirvan de ejemplo para sus deportistas y transmitan valores positivos, que se formen y planifiquen sus sesiones; conozcan, respeten y enseñen las reglas del juego; que traten a todos los deportistas por igual, premien el esfuerzo y erradiquen la humillación, corrijan con educación y apoyen al desanimado.

En otros puntos recuerdan al entrenador la importancia de relativizar el valor de la victoria y de la derrota, de asumir sus errores y no trasladarlos a otros, de marcar las normas de conducta para niños y padres, de respetar al árbitro y al contrario y, sobre todo, de que se conciencien de que están entrenando a escolares y no a profesionales.

Las familias de los deportistas tienen su propio decálogo en esta campaña, con consejos como el de animar a todo el equipo y no sólo a sus hijos, respetar a los seguidores del equipo adversario, no insultar ni regañar a nadie, permitir a los jugadores que disfruten libremente sin presionarles, fomentar el deporte como diversión y no como competición, quitar importancia al resultado, ser también un ejemplo para los hijos en las instalaciones deportivas, respetar al árbitro, rechazar cualquier tipo de violencia y esforzarse en fomentar el juego limpio.

El cuarto decálogo es para los aficionados. En él se recuerda que los niños juegas para divertirse y no para entretener al público. Se pide que aplaudan los esfuerzos y buenas actuaciones de todos los participantes, que se hagan comentarios positivos, pues regañar e insultar no soluciona nada. También aboga por el respeto a todos los participantes, por dar libertad a los deportistas para que tomen sus propias decisiones, por promover el respeto hacia las decisiones arbitrales y por evitar cualquier comportamiento incorrecto e incívico. Por último se pide al aficionado que al terminar la actividad debe valorar lo realmente importante y no el resultado, que rechace cualquier tipo de violencia y que fomente el uso de estas normas entre los demás.