PROVINCIA-LA SOLANA

Capitán, mayordomo, alabarderos… figuras clave en la Virgen de Peñarroya

¿Qué función tiene el capitán? ¿Quién es el mayordomo? ¿Por qué desfilan los alabarderos? Son preguntas clásicas que ha respondido el Cronista Oficial de la Villa. Paulino Sánchez ofreció una interesante conferencia sobre la historia de la cofradía de la Virgen de Peñarroya en la parroquia de Santa Catalina. Allí desgranó un carrusel de curiosidades sobre todo lo que rodea a la Patrona de La Solana, que es mucho, y a menudo bastante peculiar.

Hay unas ordenanzas de 1607, renovadas en 1757, de las que se conserva alguna copia, que ya hablan de las figuras del capitán, el mayordomo, el alférez… Pero sus funciones han cambiado, aunque todavía se conservan algunas. Antiguamente, la virgen venía a La Solana en ocasiones muy concretas, generalmente para novenarios como acción de gracias ante plagas de langosta, sequías o cosas similares. Los alabarderos y la soldadesca acompañaban el traslado de la Patrona como contingente de protección durante el camino, en previsión de posibles asaltos. En el pueblo todavía se mantiene el dicho popular de ‘vete a robar a la cañá el liencero’, precisamente uno de los parajes por donde venía la virgen, con fama de peligroso por aquel entonces.

 En algunos pueblos las alabardas desfilan adornadas con flores a modo de puro ornamento. En La Solana también son ya un ornamento, pero desfilan desnudas como arma militar de la antigüedad. Es una manera de recordar la misión de protección que tenían.

El Cronista de la Villa ofreció pinceladas de capitanes durante el siglo XX. El más joven fue Pedro Ignacio Salcedo, con sólo 5 años, en la década de los 70. Contó anécdotas de capitanes que no quisieron ocupar el cargo o de un apellido muy ligado a la Patrona, Jarava. Precisamente Pascual Jarava Ballesteros, conde de Casavaliente y popularmente conocido como ‘el conde viejo’, es el primer capitán del que tiene constancia el Cronista en el año 1896. La inmensa mayoría de capitanes han sido hombres, pero hay datos de mujeres capitanas en los años 60 del pasado siglo. La última niña capitana fue Mari Carmen Jaime, hace cuatro años.

En cuanto a los mayordomos, es otra figura clave en la cofradía. Siempre ha tenido un gran poder dentro de la hermandad, con facultades que superna incluso a las del presidente. Por ejemplo, es quien abre y cierra el cochecillo junto al alcalde en la marcha y regreso de la imagen. Antaño también se encargaban de recoger y guardar los caudales y el grano que se recogía en el Ofrecimiento, que entonces se hacía en el Castillo de Peñarroya. Incluso las fincas y censos que tenía la cofradía los administraba el mayordomo. Se refirió a Gabriel Prieto Villena, que ocupó este cargo durante 30 años, o a Gumersinda Romero, la primera mujer mayordoma que ocupa el cargo en la actualidad. Por cierto, la mujer ha ido adquiriendo protagonismo poco a poco. Tanto es así que Gloria Uriel fue la primera presidenta de la hermandad y ocupa el cargo desde hace casi un lustro.