PROVINCIA

La climatología incidió de nuevo en la procesión de traslado de la Virgen de Peñarroya al Humilladero

La climatología incidió un año más en los cultos y actos de despedida a la Patrona Virgen de Peñarroya. En la noche del domingo la procesión de bajada desde la parroquia de Santa Catalina a la ermita del Humilladero  experimentó varios cambios motivados por la lluvia.

190115 sol-virgen

El primero fue el retraso en la salida, prevista para las ocho menos cuarto, pero que se retrasó hasta las ocho y media. Al caer una ligera lluvia la Junta Directiva de la cofradía decidió no trasladar a la Patrona en la carroza, para evitar que se mojara la misma, así como el manto y las coronas.

Asimismo el desfile se realizó a ritmo más rápido, contando con la Banda Municipal de Música, pero sin que las tradicionales banderas se bailaran delante de la imagen, con menos abanderados de los habituales, así como alabarderos. Para aligerar el traslado y además la imagen, realizó el recorrido con el manto azul y el cochecillo de viaje en vez de con la carroza, acompañando el capitán Eusebio Naranjo Serrano, los directivos, clero y autoridades locales.

En enero de 2013 la Virgen tuvo que trasladarse asimismo en el cochecillo  en vez de en la carroza. Pero en aquella ocasión se realizó a  paso ligero y sin acompañamiento musical.

Los estatutos establecen que la imagen debe permanecer en la noche del domingo al lunes en su ermita del Humilladero, donde es acompañada por numerosos devotos, muchos de ellos permanecen en el interior del templo hasta el traslado en la mañana del lunes, tras el rezo del rosario y la celebración de la misa.

En lunes por la mañana, con tiempo muy frío y amenaza de lluvia, se realizó el traslado hasta el altar de la Plaza de Toros, donde el alcalde Luis Díaz Cacho es el encargado de cerrar el cochecillo de viaje, después de interpretarse por la Banda Municipal primero el Himno de la Virgen y luego el de La Solana. El que ha sido muñidor muchos años de la cofradía, Ramón Ruiz Orejón, se despedía del cargo tras más de medio siglo colaborando con la cofradía y acompañó al alcalde en los vivas de despedida a la Patrona y al “Chatillo”, habiendo recibido el día anterior una placa como reconocimiento a su dedicación.

Posteriormente la imagen era  trasladada hasta el Castillo de Peñarroya, donde permanece hasta el último domingo de abril que vuelve de nuevo a Argamasilla de Alba.