PROVINCIA-LA SOLANA

La pleita protagonizó el brillante epílogo a la II Semana de San Sebastián

Grupo teatro San Sebastián
Grupo teatro San Sebastián

La II Semana de San Sebastián vivió un brillante epílogo. La gala organizada en el auditorio ‘Tomás Barrera’ registró un lleno absoluto y sirvió como homenaje a los hombres y mujeres de la pleita, seña de identidad de la barriada de El Santo, donde se asienta la ermita del patrón, una joya arquitectónica que necesita el urgente arreglo de su techumbre. Tal es la tarea de la hermandad, organizadora de una semana muy completa de actividades que ha contado con una gran respuesta de público. La gala había colgado el cartel de ‘no hay billetes’ antes de Navidad. Nadie quería perderse el tributo a la gente del esparto, que durante mucho tiempo fueron legión en el popular barrio solanero. Aún hoy quedan manos capaces de enhebrar la aguja y trabajar la pleita con maestría.

No faltaron capachos, espuertas y cestos de auténtico esparto santeño en la ambientación de la escenificación de ‘El pitiminí de la rica y la pobre’. Un texto de Juan José González-Albo, vocal de la hermandad, que dirigió a una treintena larga de actrices y actores, todos aficionados, elegidos de aquí y de allí en un afán de unir voluntades. Obra costumbrista que habla de la eterna diferencia de clases. “Queremos hacer reflexionar sobre lo absurdo de las disputas familiares y que hay que superar ya las clases sociales”. Y todo con una fuerte identidad solanera en los diálogos y en el atrezzo. “La ermita está en el barrio de El Santo pero de ahí queremos proyectarla a todo el pueblo”.

Satisfacción después del trabajo

El presidente de la hermandad, Manuel Delgado, no ocultaba su satisfacción por el resultado general de la semana. Destacó la gran asistencia a todas las actividades, desde el pregón hasta la gala, pasando por la comida solidaria, la procesión, la charla-coloquio o el besapié, entre otras. El arreglo del tejado subyace como meta estrella y a ese objetivo va gran parte del dinero recogido. Pero no todo. “Hay que adaptarse a la realidad de la vida; hay muchas situaciones injustas y la hermandad tiene que estar ahí para ayudar dentro de nuestras posibilidades”.

El tejado, a la espera del arquitecto

La hermandad lleva tiempo moviéndose, tanto en la recaudación de fondos como en la parte burocrática. En declaraciones a Radio Horizonte, el presidente urgía al arquitecto a que culmine el proyecto. “Nos lleva diciendo desde antes de navidades que le queda hacer unas fotos, pero ni hace fotos ni nos dice nada; creo que después de un año y cuatro meses debería estar acabado”. Admite que mucha gente comienza a impacientarse. Calcula que el coste de la obra no bajará de los 100.000 euros, aunque cree que “al menos tendremos para empezar la obra”.