PROVINCIA

El sector hostelero de La Solana mejoró sus datos en Navidad

Cada cual sube la cuesta de enero a su manera. Como quiere o, más bien, como puede. Pero no siempre es una pendiente meramente económica, como comúnmente la entendemos. Hay otra cuesta, la física, que no resulta fácil superarla. Nada fácil. Los excesos en la mesa han desencadenado varios daños colaterales. Uno, el sablazo a la cartera. Otro, el susto de la báscula. Y un tercero aún, la mala conciencia que nos queda. 

080115 SOL-BODAS

Pero si nos quejamos de que no hay consumo, aquí tenemos un claro ejemplo, para solaz de restaurantes y salones, que encuentran en estas semanas su particular agosto. La gran pregunta es, ¿hay brotes verdes en el sector? Sin exagerar, puede que sí.

Aunque cada hostelero contará la película según le haya ido, parece que la cosa ha funcionado un poco mejor esta Navidad. Sin afán de ofrecer un valor científico, sólo faltaría, en La Solana hay termómetros que pueden revelar una temperatura más o menos fidedigna. Radio Horizonte ha hablado con varios hosteleros que confirman un repunta al alza, aunque quizás hay uno que ayuda a resumir el sentir general, Salones El Mirador del Parque y Velber Restaurantes, marcas de cabecera de una empresa hostelera emblemática de la ciudad, con más de 50 años bregando en una arena siempre complicada.

Pues bien, admiten que ha sido la mejor Navidad de los últimos años. Desde luego, la más animada desde que arrancó la cacareada crisis. El responsable de comunicación, Jesús Flores, asegura que han cerrado una campaña más que aceptable, con cerca de 1.900 comensales entre comidas y cenas. “Hemos puesto el cartel de lleno varios sábados porque era imposible acoger a más gente”. El dato –añade- supone un aumento de, aproximadamente, un 7% respecto al año pasado.

Si nos ceñimos a la cena de Nochevieja, el gran cotillón que prepararon reunió a un 25% más de comensales que en 2013, que ya fue mejor que 2012. “Tuvimos que parar la campaña publicitaria varios días antes porque el salón estaba lleno”. Flores destaca el aumento de clientes y también la fidelidad de gran parte de ellos. “La gente es muy leal a las cenas de Navidad, a Velber y a la cena de Nochevieja”. Un incremento que no ha sido paralelo a un aumento del precio, puesto que los menús se han mantenido “casi iguales que el año anterior”.

Al margen de los grupos de amigos, que son legión, han proliferado las cenas o comidas de empresa y de asociaciones de lo más variopinto. Sin duda, otro baremo fiable para calibrar la situación. En este sentido, las familias con niños se decantan por el formato de Velber, utilizado a mediodía de los festivos con atracciones infantiles. 

La mejora invita al optimismo, aunque con freno de mano. Y es que los gastos continúan siendo muchos y una empresa hostelera depende mucho de la volatilidad de los bolsillos. La veterana empresa solanera avizora ya su próxima gran cita: la cena de los enamorados. Además, cae en sábado. Flores admite que es otra fecha marcada en rojo, ya que se puede reunir tanta gente como en Nochevieja.

A continuación llegarán las comuniones, otro mojón en el calendario para medir la temperatura. Las previsiones son buenas. “Hay domingos ya completos en cuanto el cura da la fecha a los padres del niño, queman los teléfonos de reservas”. Y, por último, están las bodas, diezmadas en los últimos años por razones obvias. Hay menos dinero y la gente se lo piensa antes de casarse. La caída en el número de banquetes ha sido notable, como el número de invitados. “Aquellas bodas con 500 invitados han pasado a la historia, la media está entre 250 y 300, y algunas de sólo 100; las familias han metido ahí mucho la tijera”. 

“Ni la situación es tan buena como algunos la pintan, ni tan catastrófica como dicen otros”. Es la respuesta más inteligente cuando se pregunta si ha pasado lo peor. El mismísimo Bernardino Carrascosa, uno de los patriarcas de la hostelería solanera, estaría de acuerdo con tal apreciación. La prudencia ha sido su guía. Y lo sigue siendo.