miércoles. 21.02.2024

Los históricos muros de la ermita de Nuestra Señora de Alarcos acogieron el acto que fue presentado por la secretaria de la hermandad organizadora, Maribel Calle Calle, y al que asistieron un buen número de hermanos. Entre las autoridades, además del consiliario de la hermandad, Francisco Guerrero, estuvieron el portavoz de gobierno del Ayuntamiento de Ciudad Real, Pedro Martín y la concejal de Festejos, Frasi López. El hermano mayor, Pedro Martínez estuvo acompañado de su junta de gobierno. Igualmente asistió una nutrida representación de la Cofradía de Jesús Caído de Valdepeñas, con su hermano mayor-presidente al frente, Tomás Muñoz Salas.

El exaltador estructuró su intervención en una exaltación inicial a la hermandad de la Oración del Huerto que por causas meteorológicas no pudo procesionar la Semana Santa, centrándose posteriormente en la exaltación de la cruz “como señal de los cristianos”, finalizando igualmente con un recuerdo a los hermanos que ya están en el reino de los cielos.

Ángel López señaló que “si las imágenes tienen su sentido en suscitar en los fieles las virtudes de la oración, la piedad y la caridad, la imagen de Nuestro Padre Jesús en la Oración del Huerto, cumple con la primera a la perfección, pues nada más ponernos en su presencia, nuestro corazón se abre en un manantial de sentimientos que nos llevan indefectiblemente a entrar en comunicación con Dios”. 

Tuvo unas palabras de afecto para quien fuera hermano mayor de la Oración del Huerto durante 35 años (desde 1966 hasta 2001), Vicente García Minguillán-Lara, que fue cuando se llevó a cabo el hermanamiento de la hermandad de la Oración del Huerto de Ciudad Real y la Cofradía de Jesús Caído de Valdepeñas, siendo hermano mayor de esta, Francisco Rabadán Sánchez.

Tras hablar de la “pasionaria” de San Pedro que recorre las calles de Ciudad Real en la mañana del Viernes Santo, se centró el exaltador en la importancia de la cruz “lo que señala y lo que significa”. La cruz –dijo- “fue para Cristo ponerse en el último lugar y prestar el mejor servicio a todos los hombres y fue finalmente “la justicia ajusticiada por los poderosos de este mundo y por ende, la justicia de Dios contra la justicia de los poderosos”. La cruz –prosiguió- es “su máximo abajamiento, pero paradójicamente su máxima exaltación a la gloria, pues el crucificado resucitó de entre los muertos y nos redimió”. 

Finalmente se detuvo en destacar el esfuerzo de los portadores del paso de la Oración del Huerto, así como los hermanos que acompañan bajo el anonimato del capillo, e instó a todos a que vivan con intensidad las fechas previas al próximo Viernes Santo, instando a los casi mil hermanos y hermanas a convertir la hermandad “en una verdadera familia donde el amor reine en todas vuestras acciones”.

El acto contó con unas palabras previas del consiliario de la hermandad, Francisco Guerrero, así como una oración por parte de los asistentes, y las palabras finales del hermano mayor, Pedro Martínez Díaz, junto la entrega de reconocimientos al exaltador y a la Agrupación Musical Santo Tomás de Villanueva, de Ciudad Real, encargada de intervenir con bellas interpretaciones tanto durante la exaltación como al final, recibiendo una gran ovación. 

 

Ángel López fue el exaltador de la Santa Cruz en la ermita de Alarcos, en Ciudad Real