Cataluña: Más vale prevenir que curar

“Prevenir las cosas no parece ser un hábito de nuestra esencia como españoles comprometidos con el futuro. Las consecuencias de las imprevisiones, tarde o temprano se pagan y en todas las esferas donde se manifiestan.

desprecio a la democracia

“Prevenir las cosas no parece ser un hábito de nuestra esencia como españoles comprometidos con el futuro.

Las consecuencias de las imprevisiones, tarde o temprano se pagan y en todas las esferas donde se manifiestan.

Lo vemos en la evaluación de nuestro sistema educativo, en desgraciados incidentes en nuestras familias y en las relaciones de pareja, pero también en las políticas, tanto exteriores como interiores: ¿Se acuerdan de nuestros errores en Filipinas, América, Guinea Ecuatorial, Marruecos y Sáhara?

Demasiado tiempo de imprevisiones históricas, tapadas y justificadas siempre, a modo de juegos de ping-pong donde siempre se ha culpado a errores a la derecha o de izquierda, sin admitir la existencia de una raíz común en los desaguisados que parecen adornar nuestra reciente historia.

A veces leo en nuestras páginas panegíricas de incompetentes reconocidos fuera y dentro de nuestras fronteras ¿agradecimientos a favores del pasado?

Criticamos hasta la saciedad los “mangoneos” de ciertos caudillos locales… pero luego les votamos más.

Ahora tenemos un nuevo riesgo que hace peligrar hasta nuestra supervivencia como nación… ¿cómo se ha podido sembrar este desastre, cuando Cataluña aportó tanto y bueno  a la Historia de España?

En los tiempos de Adolfo Suárez, aquella pandilla de iluminados con Fernando Abril y Clavero Arévalo ponían los cimientos a los sones de aquella antigua canción: “Todos queremos más, más y más, y mucho más” y el problema siguió agigantándose hasta que el estatuto servido por el más incompetente de nuestros últimos gobernantes: José Luis Rodríguez Zapatero colocó a los corsarios de la causa independentista catalana en la mejor vía para “mandar más y enmascarar el negocio que han montado en torno a la gestión pública” (Ansón el 17 de diciembre de 2013)…

La ligereza del “Zapatero” animó los brotes de esta patética situación, donde el pueblo catalán  no reconoce que se están aprovechando de ellos.

Claro que los maestros del mimetismo verán posibilidades de empleomanías  políticas en una España federal, con oportunidades superiores al régimen autonómico.

El tiempo que pase no arreglará nada y todos pagaremos la falta de previsión de nuevos manipuladores animados en solucionar sus problemas.

Nuestra II República, tachada de roja y populista cortó fulminantemente la República Federal Catalana… ¿qué sorpresa nos aguarda ahora?

Algunos sentimos vergüenza y tendremos que exiliarnos, al fin y al cabo “como no somos de aquí”  no podemos ni siquiera opinar”.