Abril trágico en el pasado

Debemos pasar página de tortuosos incidentes en la historia contemporánea,   debiera ser ejercicio obligado de cuantos nos preocupa borrar la mala conciencia de cuantos reinciden en tratar de identificarse con el horror que no salva conciencia histórica global.

Debemos pasar página de tortuosos incidentes en la historia contemporánea,   debiera ser ejercicio obligado de cuantos nos preocupa borrar la mala conciencia de cuantos reinciden en tratar de identificarse con el horror que no salva conciencia histórica global.

No diré pasar página para mirar hacia otra parte – como si no fuera con nosotros -  sino para evitar la tentación de favorecer sentimientos de venganza y ese dualismo de terribles consecuencias en nuestra España de conflictos insuperables.

No puedo comprender como ciudadanos empujados por sus deseos de propiciar políticas sociales, tienen que hacerlo bajo banderas ensangrentadas en nombre de la injusticia histórica y no sienten reparo en ocupar poltronas en todos los ámbitos: local, autonómico o nacional…

Cuando el PCE se abrió a propiciar la Reconciliación Nacional, y más tarde puso en práctica I.U., algunos pensábamos que se trataba de un cambio de estrategia, algo abochornados por la imagen creada en la herencia de una transición no suficientemente entendida, por cuantos, teniendo legítimos sentimientos de desconfianza, habíamos sufrido en nuestras familias, consecuencias de las represiones de aquel Frente Popular.

Nos gustaba y veíamos con esperanza, la sincera predisposición de aquellos que entonces respetaban los mismos símbolos que no son patrimonio de nadie.

Pero en los últimos tiempos, parece que unos pocos “que hacen mucho ruido”, se empeñan en resucitar al gigante dormido, con demagógicas consignas ocultas entre los mismos símbolos que atemorizaron Europa a principios del siglo XX.

Mi generación debiera sentir cierta repugnancia ante los que ensayan la misma propaganda del temor, auspiciando reconocimientos de una época que no hemos conocido afortunadamente.

Comunistas fueron los que fundaron la ETA, el FRAP, el GRAPO, Ejercito Guerrillero  del Pueblo  Gallego Libree (EGPGC) y ahora PODEMOS que no se acaba de saber de qué van pero abogan por sacar de las cárceles a terroristas que sufren condena y  persisten con el viejo slogan de “policía represiva” – algo sacaran sin duda de este estado tibio y permisivo -.

En este abril que comienza, no se puede olvidar aquel terrorífico atentado de un 16 de abril de 1926, cuando la mal llamada “izquierda revolucionaria” búlgara, no distinguió entre mujeres y niños, para hacer explotar la cúpula principal de la Catedral de Sofía, matando varios cientos de personas.

Dos días antes del acto terrorista, no tuvieron bastante propaganda asesinando al General Konstantin, y fracasando en su intento de terminar con la vida de todo el Gobierno Búlgaro.

Aquel 16 de abril de 1926, no se tuvo piedad con las mujeres y niños que llenaban la catedral, al igual que estos etarras, ahora magnificados por Podemos, que también sacrificaron 13 inocentes niños , en la apuesta por propagar “eso  de que el fin justifica los medios”…

Habían elegido un Jueves Santo para el atentado, manchando el ejemplo que para los cristianos supone aquel que dio su vida por los demás en la Semana Santa.

Creo que el recuerdo de tal crimen debe pesar como una pesada losa a los grupos que presumen de estar inspirados por esa ideología, ¿cómo no os da vergüenza enarbolar esos símbolos en vuestros actos?

Fue el atentado más terrorífico sufrido por nuestra civilización en los años 20, que no distinguió entre mujeres y niños, con ese vano pretexto “que el fin justifica los medios”.  

¿De que sirvió la fortuna financiada por el Komintern, para  intentar enmascarar a unos autores, denunciados por sus propios compañeros y  que solo pudieron salvarse entregándose a la policía.  

Zadgorski  y dos de sus colaboradores fueron juzgados y condenados a muerte… pero ya es historia que se debe superar, olvidando la semillas que otros quieren traer para ver si fructifican, entre la desconfianza que generan y  el apoyo “eterno” de esos brigadistas que siguen viviendo de una Seguridad Social fundada por un fascista “innombrable “ o de una sistema funcionarial conseguido por el “enchufe” de una hipocresía farisaica …