Yo también soy Cándida

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Con las siguientes líneas quiero expresar todo mi apoyo a Cándida Tercero. Como viene ocurriendo en los centros de poder colmados por la masculinidad hegemónica, existen figuras faraónicas que se consideran divinidades que trascienden a la historia acaudillando sus seguidores como un guía endiosado que camina por los lomos de sus súbditos dando lecciones de excelencia y honorabilidad. Sin embargo, le corresponde a la sociedad poner en su sitio a los ricos emperadores romanos falsarios de hoy en día dando pan y circo a costa del erario público, cuando deberían ser administradores ecuánimes y obedientes de sus ciudadanos representados.

En la antigua Grecia democrática, los políticos eran los que se preocupaban por el bien común. Y luego estaban los idiotas (del griego "idios", que significaba lo privado, lo personal), quienes también eran llamados apolíticos, los que sólo se preocupaban por su bienestar y su lucro personal. En la actualidad, le hemos dado la vuelta a la tortilla y hemos puesto a idiotas como políticos.

Hubo una vez que el Sr. alcalde una vez también se dirigió hacia mi persona con una deleznable y grosera expresión: vaya, que era "La Gata Flora", una expresión que se dice que puede ser muy castellana y castiza, de la cultura de los vodeviles y las revistas musicales de la España de la Restauración, pero que rebosa de un machismo anacrónico y nostálgico.

En mi caso fue el día de la toma de posesión de la anterior legislatura, cuando una vez acabado el acto, el Sr. alcalde me dio la enhorabuena, a lo que yo le dije con cierta ironía:

  - "No sé si me tendrías que dar la enhorabuena o el pésame".

A lo que se apresuró a contestarme:

  - “Eres como la Gata Flora”.

En su momento pensé que la "Gata Flora" era una serie de dibujos animados, y quién tenga hijos pequeños hoy en día sabrá de lo que hablo. Aunque no sabía qué relación había entre mis palabras y este personaje de dibujos animados, esbocé una sonrisa de extrañeza e ingenuidad... Tiempo después, para mi sorpresa, conocí el real significado de la expresión arrabalesca “La Gata FLora”. Una sensación de indignación me invadió al descubrir la grosería machista que me había proferido el Sr. alcalde a lo que yo había contestado con la mejor de mis sonrisas.

Recientemente el 19 de octubre, candidatos del PSOE al Congreso y al Senado, junto a la Secretaria de Estado de Igualdad, Soledad Murillo y el diputado por Salamanca, David Serrada, mantenían un encuentro con prácticamente la totalidad de asociaciones, agrupaciones y colectivos de mujeres, en el que Serrada hacía las siguientes declaraciones: “El único partido que garantiza de verdad unas políticas de Igualdad entre hombres y mujeres es el partido socialista. Es el PSOE el que ha puesto en marcha multitud de medidas no sólo en estos quince meses de gobierno sino también a lo largo de toda su trayectoria y de toda su historia cuando ha estado al frente del Gobierno de España”. He aquí la ironía de sus declaraciones, tal rotundas y contundentes como vaciadas por su anodina hipocresía.

Me pregunto si conocen y apoyan las declaraciones, para con las mujeres, del candidato a Senador del Reino de España por el PSOE.

No se trata de ideas políticas, ni de guerra entre hombres y mujeres, se trata simple y llanamente de respeto hacia las personas.

No es de recibo utilizar la mayoría que le otorga un pueblo para tener actitudes propias de un cacique. No se puede consentir que un pleno se convierta en un monólogo de insultos. En tal posición, se debe exigir un mínimo educación y decoro.

Luego se acallan las mentes y se limpian conciencias con sólo utilizar el lenguaje inclusivo de género en los discursos y el 8 de marzo, leer desde el ayuntamiento un hipócrita manifiesto “feminista”. Pero es lo que políticamente toca para ese día.

Si se recriminan supuestas actitudes machistas ocurridas hace 40 años, como está ocurriendo con los directores de cine, o recientemente con Plácido Domingo ¿Por qué existe la doble moral de callar y mirar hacia otro lado sobre las declaraciones groseras y degradantes hacía la mujer que se hacen públicamente y grabadas por los medios de comunicación por nuestros representantes “políticos”?

Y término como empecé.

YO TAMBIEN SOY CÁNDIDA