jueves. 25.04.2024

“Adagios VI de Juan de Portoplano”

 Quizás, en la modestia de este artículo periodístico, quizás en la humildad de la expresión, se intenta tratar cuestiones de alto calado conceptual y metafísico y filosófico y humanístico. Quizás estas frases cristalizadas en libros con firmas importantes de grandes pensadores, parecerían grandes dosis de sabiduría. Y quizás, expresadas en un firma sin brillo y notoriedad, parecen que son simples ocurrencias. Quizás, no se valore el esfuerzo conceptual de búsqueda e investigación y creación que durante décadas se ha ido haciendo. Ciertamente, reitero, todo, quizás salvo un uno por ciento, está tomado de cientos de generaciones que nos han precedido.

- Un ser humano tan mayor, que deja de hablar a otro, por una simple diferencia en algún tema, que en el fondo es menor. Cuánta ignorancia moral y cuándo debilidad ética sufrimos.

- Intentamos incrustar y sintetizar en una frase de varias docenas de palabras todo lo que otros incluyen en cientos de vocablos, intentando no pierda verdad, ni bondad, ni racionalidad, ni belleza.

 - No menosprecie el subgénero literario filosófico del adagio o del aforismo o del fragmento o del apotegma, porque parezca simple y sencillo, porque no tenga grandes oratorias. No olvide que hoy nos rigen y gestionan la vida, en gran parte, por pequeñas frases e imágenes, de publicidad económica o de marketing político.

- ¿Un calcetín es solo un calcetín, o es algo más, o además algo más?

- Aquí intentando encontrar pequeñas fórmulas con palabras que intenten indagar la verdad de la realidad, o la realidad de la verdad.

- Al empezar a pensar, al empezar a escribir, no quiero llevarlo a usted hacia una dirección prefijada, ni a mi mismo convencerme de que mis asertos son los más verdaderos. No. Intento encontrar que el pensamiento y el pensar y las palabras y el lenguaje y el objeto y la realidad que se estudia se combinen y armonicen.

 - Creo que no todo el mundo vale para filósofo profesional, porque éste, independientemente que tenga cátedra o no la tenga, se tiene que plantear, sufrir en sus carnes la evolución durante su vida, por varias filosofías. Se tiene que poner en un constante ejercicio de crisis, crisis profunda de pensar y repensar. Y esto, debo decirlo, son pocas personas lo que son capaces de soportar esa presión.

- No soy superior a usted, solo soy alguien que está a su lado, como usted intentando encontrar un trozo de luz.

- Por favor, tuvimos un desencuentro hace equis tiempo, no continúe manando sangre de esa herida o de esa fuente. Deje usted que las aguas dejen de brotar, que la sangre y la pus deje de renacer y crecer.

- He intentado siempre combinar la verdad y la bondad, el mayor grado de verdad y realidad que he sido capaz de crear, con el mayor grado de bien y de bondad posible. Por supuesto no lo he encontrado, por supuesto no soy mejor que usted, pero debe saberlo. Cuándo encuentre miles de errores en mis escritos, no olvide esta intención.

- No caiga en la ira y en la cólera, porque encuentre una frase o cien en mis escritos, en los que no está de acuerdo. Piense, por favor, que yo estoy en un grado de evolución de la escalera del saber, muy inferior al de usted, piense que usted puede que lleve la razón y la verdad, pero permítame, déjeme que vaya rectificando mi error, poco a poco, a mi ritmo. Yo no le impongo a usted ningún error mío, ninguna verdad mía, por tanto, tampoco intente usted menospreciarme, por mis errores o mis aciertos.

- Sé que he escrito sobre cientos de temas y cuestiones, mejor dicho, sobre miles de cuestiones, por tanto sé que sobre miles de temas tengo graves y leves errores, de estructura y de contenido. Mejore usted mis ideas y mis conceptos.

- Sé, que ya he entrado en la recta final de mi vida y existencia, puede ser un año o diez o treinta. Debo seguir cumpliendo con mis deberes de estado e ineludibles, pero también sé, como los antiguos decían que me debo preparar a la muerte y para la muerte. Si existe Algo después, bien y mejor, espero ir al Lado Bueno de la Eternidad, por la Infinita Misericordia Dios. Pero ni ahora, ni nunca, he intentado y querido buscar problemas a nada, ni a nadie. Déjenme que mis últimos años de vida, sean uno o sean treinta viva en paz, con sosiego, en tranquilidad, y con suficientes medios y bienestar. No pido mucho creo.

- Creo que una frase buena y verdadera puede abrir muchos horizontes de bien y de bondad hacia otros seres humanos, Si haces pan, intenta sea lo mejor posible, nosotros, hacemos frases, intentemos construirlas con los mejores materiales de mayor calidad de verdad y bondad y si es posible belleza.

- Pido perdón a usted, lector hipotético de hoy o de dentro del mañana, por todos los errores que mis frases llevan. Lo lamento, pero mi inteligencia y mi cultura no llegan a más. Rectifique usted mis errores, con respeto también a mi persona, que solo he sido y soy, soy de momento un ser de carne y mente, y espero tener también alma inmortal.

“Adagios VI de Juan de Portoplano”