He leído en los periódicos que el PSOE propone elevar el límite de la Educación Obligatoria hasta los 18 años. Magnífico. Nos situaríamos al mismo nivel que los países más avanzados en Sistema Educativo. Además se eliminaría un vacío que existe entre la obligación de formarse y la llegada a la mayoría de edad. La Educación Obligatoria, la mayoría de edad, y la edad laboral, deben coincidir, porque de lo contrario se producen disfunciones y etapas de no saber qué hacer.

He leído en los periódicos que el PSOE propone elevar el límite de la Educación Obligatoria hasta los 18 años. Magnífico. Nos situaríamos al mismo nivel que los países más avanzados en Sistema Educativo. Además se eliminaría un vacío que existe entre la obligación de formarse y la llegada a la mayoría de edad. La Educación Obligatoria, la mayoría de edad, y la edad laboral, deben coincidir, porque de lo contrario se producen disfunciones y etapas de no saber qué hacer.

Los dos avances más importantes que se han producido en el Sistema Educativo en España han sido la Universalización y la Obligatoriedad de la Enseñanza. Lo demás han sido parches. A estas alturas parece innecesario recordar que la Educación es el mejor, yo diría el único, camino para alcanzar la igualdad de oportunidades. Es lo que nos hace iguales a las personas en derechos y obligaciones. Han sido estos dos hitos, -que la enseñanza llegue a todos, y de forma obligatoria-, los que han marcado el devenir de la Educación en España desde finales del ya pasado siglo XX.

Pero.., y aquí viene el pero: falta la tercera pata del trípode sobre el que debe sostenerse un Sistema Educativo moderno e integrador. Con una Ley, y con dinero, se hace que la educación llegue a todos y de forma obligatoria. Pero no hemos resuelto, -y esa es la asignatura pendiente-, que un sector del alumnado, a los que les estamos obligando a permanecer en los centros, no tienen la motivación que les hace progresar y, menos, integrarse en el sistema.

Mientras no logremos que estos alumnos, entiendan el porqué están ahí, y que se sientan integrados, no habremos conseguido, la tan cacareada educación inclusiva. No podemos imponer los mismos criterios, que a una enseñanza voluntaria. Un alumno que no se siente integrado, no lo vamos a motivar con suspensos y repeticiones. No podemos perder más tiempo discutiendo si se repite con tres o con dos asignaturas suspensas. Estamos jugando a las canicas; estamos haciendo el ridículo. La Educación, como la Constitución, como la democracia, necesitan actualizarse permanentemente. La Transición nos trajo un cambio tan deseado, que no lo queremos tocar, y hay que tocarlo; hay que darle la vuelta como a un calcetín.

Julio García-Casarrubios Sainz

http://juliocasarrubios.blogspot.com