La aparición de Patxi López en escena abre una rendija de esperanza. Por su historial, su actitud, y su mensaje, parece la mejor baza que tenemos para salir del atolladero en el que nos encontramos. Atolladero ocasionado por habernos apartado de la ideología y de las actitudes que debían definir la socialdemocracia. 

La aparición de Patxi López en escena abre una rendija de esperanza. Por su historial, su actitud, y su mensaje, parece la mejor baza que tenemos para salir del atolladero en el que nos encontramos. Atolladero ocasionado por habernos apartado de la ideología y de las actitudes que debían definir la socialdemocracia. Pero, por limitarnos a los últimos tiempos, el atolladero se ha producido porque en el seno del PSOE, -en otros también, pero no me importa- se han producido, -digo- un cúmulo de deslealtades que nos han abocado al pozo donde hemos caído.

Quizá el principal perjudicado sea Pedro Sánchez. Pero se lo ha ganado él; él solito, por méritos propios. Los resultados electorales mientras ha estado al frente de la secretaria general no han sido todo lo exitosos que los militantes y simpatizantes esperábamos desde hace mucho tiempo. Y, cuando empezó a darse cuenta de que iban a por él, se protegió con una coraza defensiva, sacando cabeza por “bemoles”, sin optar al acercamiento y al diálogo. Aunque repito: ha sido la víctima.

En el otro bando hay que situar a Susana Díaz. No entiendo quienes aún la siguen apoyando; quizá es que yo viva en la inopia, y no conozca cosas que otros conocen; puede ser; lo admito. ¿O es que hay razones acomodaticias poco confesables? Lo que yo veo es una persona que jamás habla de programas; jamás dice lo que se propone hacer; siempre a la espera de nunca se sabe qué. Forzó, bajo cuerda, con la ayuda de otros, para que saliera Pedro Sánchez; -sin esas presiones, a lo mejor hubiese salido otro-. Para luego, poco después, dirigir, desde la trastienda, y con ayudas, el derrocamiento de Pedro Sánchez, de la manera más indigna imaginable. ¿Esa es la persona más adecuada para coser costuras? No. Creo que no.

Y en medio de ese panorama, aparece Patxi López, hablando claro; diciendo lo que se propone, diciendo cuales van a ser las líneas básicas de su política; hablando de la izquierda que esperan los desencantados. ¿Puede que los haya mejores? Puede. ¡Que se presenten!. Así, con Patxi López, y con todos los que quieran dar ese paso, ir a primarias de verdad, sin presiones, ni sacristías. Y después, todos a una, a apoyar al que gane; -no ir a cargárselo-. Es la nueva esperanza; no la malogremos.

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