Se la juega la Justicia y se la juega España. El prestigio de España y de su sistema judicial están en juego. ¿Pudo, evitarse este riesgo?. Sí ¿La culpa es de nuestra Justicia? No. La culpa es de quienes tienen el hábito de provocar conflictos, bajo la creencia de que el conflicto les favorece, y luego se lo endilgan a la Justicia. La culpa es de quienes crean los conflictos para después erigirse en los salvadores.

Ahora se inicia el llamado juicio del procés; un juicio que nunca debió celebrarse, porque el procés es un proceso político, y no judicial. Así, la Justicia, de la que no dudo, tiene un papelón. Estoy absolutamente convencido de que lo que sentencie lo va a hacer ajustado a Ley. No tengo la menor duda. Como tampoco la tengo de que el fallo, sea cual sea, no va a ser la solución, porque la solución debe venir por el territorio de la política, y solo de la política. Con diálogo, respeto y tolerancia. Y no utilizar el conflicto catalán, como hacen algunos, para hacer su política.

Lo tiene muy difícil digo, porque sea cual sea del devenir, lo importante va a ser la percepción dentro y fuera de España. Si el juicio resulta duro para los independentistas, se aprovechará para hacer ver que la justicia en España está en manos del poder político central, -cosa que no es verdad-. Y como consecuencia de ello terminará, -como va a terminar, seguro-, en el Tribunal de Derechos Humanos. Y si el fallo no es todo lo duro que algunos esperan, la Justicia española se va a ver en el aprieto de justificar una prisión preventiva tan dura, tan larga.

También sería oportuno en este punto, aceptar que la cúpula de la Justicia tiene una asignatura pendiente. Más por culpa del poder político que del poder judicial. Pero ahí está; y ya que ha llegado, que lo haga bien. El presidente del Tribunal que lo va a juzgar…, por su trayectoria, no debería estar ahí. Contamina el proceso. La Justicia no basta con que sea justa, -que lo es-, debe parecerlo. Por tanto si estamos ante un proceso que no debía ser solo judicial y una justicia que no cuida su imagen, corremos el riesgo de caer en el desprestigio de la Justicia y de España, y que nos manden, -que nos van a mandar- a instancias superiores europeas.