Estaba empeñado en hablar sobre la estrategia del PSOE si quiere recuperar los votos y la iniciativa que tuvo en otro tiempo. Sigo insistiendo en que no me gusta el camino que percibo. Como sigan, entre unos y otros, con el enfrentamiento de Pedristas y Susanistas, el partido quedará roto, el descalabro será descomunal, y la decepción más profunda de la que ya existe. Insisto: tiene que surgir un candidato nuevo capaz de unir, y de insuflar la ideología y la actitud socialistas.

Estaba empeñado en hablar sobre la estrategia del PSOE si quiere recuperar los votos y la iniciativa que tuvo en otro tiempo. Sigo insistiendo en que no me gusta el camino que percibo. Como sigan, entre unos y otros, con el enfrentamiento de Pedristas y Susanistas, el partido quedará roto, el descalabro será descomunal, y la decepción más profunda de la que ya existe. Insisto: tiene que surgir un candidato nuevo capaz de unir, y de insuflar la ideología y la actitud socialistas.

Pero la actualidad me obliga a aparcar el tema que ahora más me ocupa y preocupa, y dedicarle unas palabrejas al no olvidado, ni cerrado, caso del Yak-42. ¡Vaya tropa que se forjó en los tiempos de Aznar!. Por citar a algunos, hoy le toca a Trillo y Rajoy, o Rajoy y Trillo; monta tanto que tanto monta.

El Consejo de Estado, presidido por un exministro del Partido Popular, -para que no haya dudas de progres rojos e izquierdistas-, elabora un informe en el que declara contundentemente que el accidente pudo evitarse. Lo que sabíamos todos.

El informe fue enviado al Gobierno el 20 de octubre pasado; lo debieron guardar en el baúl de los recuerdos, para ocultarlo..,y lo llamarán transparencia. El día 4 de enero, tres meses después, cuando sale en la prensa, Rajoy declara que no sabe nada; hombre con sentido común; presidente del Gobierno hoy, y vicepresidente cuando ocurrieron los hechos. Hechos que significan la mayor de las afrentas.

Se reiteró al ministerio de Defensa que presidía Federico Trillo, -y todos lo sabíamos- que el avión no reunía ni un mínimo de seguridad; que al Gobierno de España le costó 140.000 euros alquilarlo, y la empresa solo recibió 40.000. ¿Dónde está el resto? Segundo: que las malas previsiones se cumplieron y 62 militares perdieron la vida, en condiciones tercermundistas; se entregaron los cadáveres sin identificar, a las familias, de la forma más chapucera que jamás se haya conocido; no entro en detalles por decoro. Y tercero: Nadie ha asumido ninguna responsabilidad, nadie ha pedido perdón por semejante atrocidad; es más, han estado, mintiendo durante 13 años, y siguen mintiendo; y los responsables recolocados en lugar de retirados. Una vergüenza nacional. Sí; no exagero; “de libro Guinness”.

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