Mi amigo Ángel López, siempre pacífico y cordial, muy amigo del ejército, hasta el punto de que tiene varias condecoraciones militares para civiles por acercar el ejército a la sociedad civil, me lleva a la base de helicópteros de Almagro, en donde FAMET (Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra) tiene 18 magníficos helicópteros Tigre, tanto del tipo HAD como del tipo HAP, armados de forma polivalente (cañón, misiles, cohetes, ametralladora), hoy el mejor helicóptero del mundo, y otros helicópteros más antiguos, pero que mantienen su capacidad combativa. 

Mi amigo Ángel López, siempre pacífico y cordial, muy amigo del ejército, hasta el punto de que tiene varias condecoraciones militares para civiles por acercar el ejército a la sociedad civil, me lleva a la base de helicópteros de Almagro, en donde FAMET( Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra ) tiene 18 magníficos helicópteros Tigre, tanto del tipo HAD como del tipo HAP, armados de forma polivalente ( cañón, misiles, cohetes, ametralladora ), hoy el mejor helicóptero del mundo, y otros helicópteros más antiguos, pero que mantienen su capacidad combativa.

El jefe de la base es el teniente-coronel (en estos tiempos de globalización, más bien lieutenant colonel ) Santiago Fernández Ortiz Repiso. Uno queda asombrado ante militares como Santiago, no sólo es un magnífico técnico como jefe de esta base de helicópteros, un militar entregado en cuerpo y alma a los variados conocimientos que exige su posición como oficial, sino que es un hondo humanista y un corazón sensible, al que se le quiebra la voz cuando cuenta alguna anécdota terrible de su experiencia en misiones exteriores, como en Palestina. Un clásico soldado español que hubiera encantado a Cervantes. Ser un buen hombre es la única base sobre la que se puede construir un buen profesional, tanto en el ejército como en cualquier otra profesión. Pero yo diría que en el ejército tal base es más acuciante, sobre todo cuando se manda a tres centenares de hombres especialistas, como es el caso. Sus conocimientos tecnológicos, tácticos y estratégicos, unidos a su formación humanística ( filosofía, hispánicas ), y a una pronunciación y uso de la gramática del inglés propia de Queen´s English, hacen de Santiago un verdadero líder para sus hombres, que no sólo le respetan sino que lo quieren.

Los suboficiales Pascual Fuentes y Gregorio Huertas son perfectamente congruos con el perfil humano de su teniente coronel, por lo cual fue una delicia ser acompañado por estos soldados por las distintas partes de la base, y oír sus muy pedagógicas explicaciones sobre los distintos tipos de helicópteros (algunos ya han estado en combate en distintos sitios del mundo) y sus principales señas de identidad o “hallmarks”, como ellos dirían. Al teniente coronel Ortiz Repiso le encantaría que no sólo acudiesen a la base las personas que ya amamos al ejército, sino sobre todo aquellas personas a quienes no les gusta.

A menudo no gusta lo que se ignora, y la mayor parte de los prejuicios contra el ejército se basan en su desconocimiento. Acercarse a ver cómo trabajamos y lo que hacemos en el exterior es nuestra única defensa, y la más valiosa. Por eso nos gustaría que se acercasen todo tipo de personas con todo tipo de ideologías. Porque cuando se conoce bien lo que realmente es el ejército y lo que hace y cómo lo hace resulta más difícil y complicado argumentar contra él.

Lo que nos queda claro en esta magnífica base del Ejército español, festoneada por preciosos y amplios bosques de pinos y con decenas de altos magnolios junto a las umbrátiles instalaciones – el ejército ha convertido lo que era un erial manchego en un soberbio paisaje de la interminable llanura manchega – es que la tecnología bélica sólo puede estar en manos de gentes con alma, de humanistas de corazón, que den un uso humano a las letales armas de la guerra. Las armas quitan la vida irrepetible de las personas, y este hecho pavoroso hace que sólo puedan estar en manos de quienes aman la vida y conocen su valor. Un ejército sin humanistas, como lo es nuestro ya amigo teniente coronel Ortiz Repiso, sería sólo una máquina inhumana y despiadada. De ahí la importancia que ha tenido siempre en el ejército español la presencia del humanismo en la carrera militar. Incluso uno diría que debería incrementarse en su plan de estudios como forma de complementar a la fría tecnología bélica montada sobre una alta ingeniería, que debería potenciar también el desarrollo tecnológico del país en todos los campos de la producción.

Las distintas instalaciones de la base tienen nombres de miembros de las FAMET caídos en acto de servicio. Tradición secular de los ejércitos de España. Los soldados, resueltos por juramento a dar la vida por España, merecen, sin duda, esta delicadeza cuando al final, fatalmente, la pierden en su trabajo. Desde la esbelta torre de control se divisa toda la base, configurada en un paisaje armónico y bien ordenado.

Los hangares de los propios helicópteros, además de ser funcionales, útiles y modernos, tienen también esa venustas vitrubiana que hace que el espíritu del soldado piloto o mecánico se sienta cómodo, y no encogido por un entorno desabrido. Virtudes de la belleza. Por otro lado, las circunstancias que hoy vive España en el marco del concierto internacional aconsejan subir un poco más el Presupuesto de Defensa. Una batalla sin medios suficientes es una batalla perdida, por mucha “moral” que tengan nuestros grandes soldados. Sin duda alguna la familia militar espera mucho de la nueva y flamante Ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, La Pucelle de Castilla-La Mancha, en este aspecto. Hay una regla teórica, fundamentada históricamente, sobre lo que escribieron Clausewitz y otros clásicos, que dice que las doctrinas militares tienen que ser producto de la situación y peculiaridades de cada país. Una doctrina no es nunca superior a otra en abstracto, sino en relación con las circunstancias. Los ejércitos que se convierten en subsidiarios doctrinales de otro, por el simple hecho de ser éste más poderoso, renuncian a uno de los factores teóricos de eficacia más importante. Así, una logística fundamentada en material alquilado, como los aviones Antonov de carga y descarga, es plausible en una época de paz o de guerras semicontroladas, pero en una situación de guerra generalizada puede ser suicida por su precariedad.

Antes de enseñársenos los hangares con sus enormes helicópteros - ¡quién le iba a decir a Juan de la Cierva que sus ecuaciones matemáticas iban a encarnarse en estos magníficos monstruos! -, se nos enseñó el magnífico Belén de Navidad construido por los propios soldados de la base, que guarda magníficamente la ley de la perspectiva y alrededor del cual circula rumoroso un ancho río con agua de verdad, así como la pequeña capilla de la base, con un precioso Crucificado de madera, cuya belleza doliente y misericordiosa nos recuerda rostros de Cristos de Gregorio Hernández. Y es que el ejército español sigue guardando con amor las grandes tradiciones y señas de identidad de la Nación española. Lo que también es un indicativo del ya citado humanismo de sus grandes capitanes. Nunca la espada empañó a la pluma.