A principios de semana leía la noticia de que un grupo de citricultores pedía la salida de España de la UE. Para los que sabemos lo que cuesta unir en un movimiento contracorriente a la gente y más aún a los agricultores, en un movimiento contrario a los intereses de los llamados sindicatos agrarios, el que esta asociación llamada Nules lo haya conseguido demuestra lo que en el sector citrícola y no nos engañemos, en todo el mundo rural es más que evidente para todo el que lo conocemos.

A principios de semana leía la noticia de que un grupo de citricultores pedía la salida de España de la UE. Para los que sabemos lo que cuesta unir en un movimiento contracorriente a la gente y más aún a los agricultores, en un movimiento contrario a los intereses de los llamados sindicatos agrarios, el que esta asociación llamada Nules lo haya conseguido demuestra lo que en el sector citrícola y no nos engañemos, en todo el mundo rural es más que evidente para todo el que lo conocemos. Es decir la gran rabia y frustración que existe por las políticas que nuestros gobernantes y los sindicatos que en teoría nos representan llevan implementando desde nuestra entrada en la UE y que no es más que la cesión ante los intereses de las multinacionales, las cuales hacen y deshacen con sus lobis dentro de ese nido de víboras en que se ha convertido Bruselas. 

Estos actores de la farsa pseudodemocratica que vivimos se dedican entre otras cosas a firmar acuerdos de entrada de Naranjas desde Sudáfrica en igualdad de condiciones de entrada, pero sin las exigencias que nosotros debemos cumplir. Pero si fuese el de los citricultores un caso aislado no sería excesivamente importante……….salvo para el citricultor al que arruinan estos impresentables. Solo tenemos que recordar que uno de los primeros acuerdos que tuvo que ratificar Mariano Rajoy como presidente fue el acuerdo con Marruecos que afecta a muchos más cultivos y que por ejemplo en el caso del aceite nos pone a los pies de los caballos. Podremos pensar que ahora el precio del aceite es caro pero el olivo es un árbol y como tal, de largo recorrido y lo que se firmó hace cinco años fue la practica entrada libre de aceite de Marruecos que en unos años empezará a salir de allí, el cual producido en tierras vírgenes, con agua sin limitaciones (ellos no van a tener las limitaciones que tenemos en los acuíferos de La Mancha, del levante o de las cercanías de Doñana), de mano de obra semi-esclava y libertad para tratar sus olivos o usar los procedimientos  químicos o industriales que crean convenientes y que aquí no tenemos. Todo ello les va a permitir entrar en Europa a unos precios que nosotros solo podremos igualar bajando nuestros precios y por lo tanto nuestros salarios y los de nuestros trabajadores a los mismos niveles que allí.

Pero si con esto creen ustedes que termina la sarta de despropósitos, es que conocen poco del tema. Lo que nuestra entrada en la UE ha provocado ha sido el pistoletazo de salida para la corrupción generalizada, corrupción amparada en las ayudas de la UE y que van desde la información privilegiada de políticos y dirigentes sindicales, los cuales haciendo uso anticipadamente de esa información han obtenido grandes cantidades de dinero de estas ayudas y luego los demás nos hemos tenido que conformar con las migajas. Migajas que además hemos tenido que dedicar a cumplir con las exigencias que se nos pedían desde esos mismos ámbitos como:

Cursos de manipulación de productos fitosanitarios, cursos que organizaban en muchos casos esos mismos sindicatos.

Cuadernos de campo, cuadernos por el que esos mismos sindicatos nos cobran por hacer.

Solicitud de la PAC, que tampoco es gratis.

Planes de reestructuración de viñedos, lo mismo.

Planes de incorporación a la agricultura.

Planes de mejora de la explotación agraria.

Agrupaciones de defensa fitosanitaria o ganadera.

Todas estas y muchas más son obligaciones de la UE, que llevan subvención y que una parte de esa subvención va a parar a quienes organizan estos cursos que suelen ser en muchos casos los sindicatos agrarios. Por ello no es de extrañar que estos citricultores hartos de que los sindicatos agrarios velen por sus propios intereses personales y no por los de sus asociados se han organizado para hacerlos ellos mismos directamente. Y es por estas y otras muchas razones por las que yo opino que las consecuencias de la UE en España y en toda Europa han sido desastrosas en el sector agrario. Por mucho que periodistas o políticos que viven en Madrid o París nos cuenten lo bien que nos ha ido a los agricultores con la UE por las ventajas y el dinero que recibimos de allí.

Así que por lo tanto solo me queda recordarles que la globalización mata.

Pablo Manuel Alcaide Quintana

(Agricultor, ganadero, delegado de Democracia Nacional en Ciudad Real

y responsable de temas agrarios del partido)