EMPRESAS

El sector financiero, tranquilo ante la situación política española

A ojos de la población española está claro que, por lo visto en las últimas semanas, Pedro Sánchez suponía el mayor obstáculo existente en España ante la opción de un gobierno de Mariano Rajoy. Y así lo está pareciendo tanto para los que se sitúan a favor de esta opción como para los que lo hacen en el bando contrario. La conjura de los barones socialistas frente a su ya exlíder ha provocado una catarata de acontecimientos que, en muy poco tiempo, ha dado un giro de 180 grados a la situación española. Ahora, parece, que la llegada de un gobierno de Rajoy es inevitable. O eso, al menos, aseguran los comportamientos de los mercados.

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Y es que con Pedro Sánchez al frente de la errática nave socialista (no menos errática, todo hay que decirlo, antes o después de que éste cogiese el timón), la dirección estaba más que clara: o hacia unas terceras elecciones o hacia un gobierno socialista con el apoyo de Podemos y de los partidos independentistas. Algo que, claro, no gustaba en absoluto al establishment económico, financiero y político nacional y continental.

Sin embargo, desde la entrada de la gestora liderada por Javier Fernández en la dirección del Partido Socialista Obrero Español, si algo parece claro es que Rajoy va a gobernar. A no ser que el mismo rechace esa opción, ya que las encuestas le otorgan una nueva subida en escaños y una mayoría absoluta de la mano de Ciudadanos en unas hipotéticas terceras elecciones. Pero como parece poco probable y, sobre todo, muy poco serio, está claro que Mariano Rajoy volverá a repetir en la Moncloa sin necesidad de una nueva votación. Y, una vez que esto ha quedado claro, su círculo más inmediato ha dado muestras ya de relajación y los indicadores financieros han reaccionado en consecuencia.

Poco después del anuncio de dimisión de Pedro Sánchez, la prima de riesgo registraba mínimos muy poco vistos desde 2011 (por debajo de los 100 puntos básicos), y en webs de inversión y de trading de divisas en tiempo real los activos en relación con la economía española comenzaban a relajarse.

Sería impensable, por ejemplo, que, con unas elecciones a la vista y un panorama realmente incierto, Luis de Guindos afirmase esta semana como afirmó que el gobierno deberá tomar nuevas “medidas” (léase recortes) para ajustar el déficit público. “El déficit estará por encima del 3,1 por ciento (del PIB en 2017) que es nuestro compromiso. Y cuando haya un nuevo gobierno, si hay nuevo gobierno, tendrá que tomar las medidas oportunas”, explicó el ministro de economía en funciones, que se dedicó a negar esta máxima durante todos los meses que su partido se jugaba la formación de gobierno. Ahora que ésta parece más clara que nunca, De Guindos pudo ya hablar.

El Fondo Monetario Internacional, a su aire

Otra de las declaraciones salientables de Luis De Guindos esta semana se produjo en la cumbre del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM), donde expresó su convencimiento de que un gobierno estable en España aportaría una mayor confianza a la economía española. Nada nuevo bajo el sol pero que cabe destacar porque, precisamente, fue su anfitriona de esa cumbre y presidenta del FMI, Christine Lagarde, la que indicaba pocos días antes que el crecimiento de la economía española se esperaba “estable” a lo largo de todo el 2017.

Algo que quiere decir que, o bien desde el organismo económico internacional ya sabían desde hace tiempo cual iba a ser el resultado de todo el espectáculo político español o que, en cambio, la formación de gobierno en España les resulta ciertamente intranscendente, a sabiendas de que ninguno de los que entré a tomar el mando provocarán cambios significativos en la economía. Cual es la opción menos esperanzadora de las dos ya queda en manos de cada uno.