sábado. 13.04.2024

La mujer que sufre este problema puede que no haya podido nunca colocarse un tampón, ni haya logrado realizar con éxito una revisión ginecológica, al no poderse introducir siquiera un dedo.

Cuando estas mujeres tienen relaciones sexuales, el solo pensamiento de la  penetración puede producir la contracción involuntaria de los músculos que rodean la entrada de la vagina. Antiguamente se referían a estas personas como frígidas pero, aparte de lo obsoleto del término, la situación es totalmente distinta. Las mujeres que sufren vaginismo pueden desear, dar el paso y mantener relaciones sexuales muy satisfactorias… siempre que no haya penetración.

Asociado a este trastorno pueden encontrarse una falta de competencia y alteración sexual masculina, maridos muy bruscos o parejas sin experiencia. También una educación sexual muy ortodoxa, con fuertes tabúes sexuales. La ignorancia e incompetencia que conlleva esta educación pueden conducir al rechazo hacia el propio cuerpo y al de los demás. Otras causas del vaginismo pueden radicar en traumas sexuales previos, como una violación y/o abusos. También se han encontrado casos de una homosexualidad encubierta, por no asumida, por parte de la mujer. La dispareunia, dolor en la penetración, puede ser otro de los orígenes de esta situación.

La pareja de una mujer con vaginismo puede intentar solucionar este hecho con ternura, paciencia y comprensión. De hecho, muchas parejas no le dan importancia hasta que piensan en tener descendencia, momento en el cual empiezan a tener serias dificultades, y entonces sus relaciones no sólo dejan de ser satisfactorias, sino que pueden ser fuente de conflictos.

Sin embargo, el vaginismo es uno de los problemas que tienen mayor proporción de éxito en la consulta de un profesional, que hace ver a la pareja la existencia de un espasmo vaginal involuntario, su funcionamiento, causas y herramientas para solucionarlo. Nada importante, si existe una buena disposición de ambos.

Pueden enviar sus dudas o consultas a jimenez.ramos.al@gmail.com

VAGINISMO, un trastorno sexual con solución