POLÍTICA

Europa en el centro del debate en la primera reunión del Centro de Estudios y Participación del PSOE

El pasado mes de febrero se celebró la primera reunión de 2014 del “Centro de Estudios y Participación” del PSOE, donde se habló de Europa, un tema que abordaron con  el objetivo de sacar conclusiones de cara a las próximas elecciones europeas y que según los organizadores “nos preocupa la deriva que ha tomado”.

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Según una nota de conclusiones enviada por este Centro de Estudios, “la corriente política que ha imperado en estos últimos años no ha sabido adaptarse al nuevo fenómeno de la Globalización, y en consecuencia corre peligro de disgregación y de irrelevancia. Se nos ha olvidado que Europa ha sido desde el siglo XIX, tierra de discordias, y que terminada la Segunda Guerra Mundial, se diseñó una Europa que evitase las desigualdades, que evitase el poder de los más fuertes sobre los más débiles. Evitarlo es el empeño de los europeístas”.

Entre las conclusiones sacadas, destaca como la crisis financiera ha quebrado el modelo social de Europa. Lo que ha sido, desde la Segunda Guerra Mundial, un ejemplo para el mundo entero, ha retrocedido a los años anteriores en los que se concibió la Unión Europea. La debilidad o connivencia del poder político ante el poder financiero hacen que las decisiones se estén desplazando a los intereses del mercado. Los nacionalismos que tantos quebraderos de cabeza dieron a Europa, y que tantos enfrentamientos produjo pueden romper el proyecto. Los intereses nacionales conducen a la falta de identidad del proyecto europeo, y de ahí que a su vez, se esté sumiendo en la desafección.

Para los socialistas, Europa ha perdido la iniciativa en la innovación, en el progreso tecnológico y muy especialmente en lo que se refiere al cambio climático. Sin iniciativas en estos terrenos, el viejo continente dejará de ser relevante en el concierto internacional.

En la nota, añaden que la socialdemocracia tiene el deber de denunciar y explicar lo que está pasando en Europa, para volver al espíritu de sus fundadores. Para recuperar lo que se ha perdido y volver al camino que se emprendió, hacen falta instituciones centrales fuertes que suplanten los nacionalismos y en consecuencia las desigualdades.

En este sentido, añaden que debe ser una tarea urgente, pero además para evitar las preocupantes tendencias políticas, económicas y sociales populistas que alimentan el euroescepticismo. Si los europeístas no tomamos las riendas de la Unión Europea, los oportunistas se abrirán camino.