OPINIÓN

Escrache político-mediático a Jaraíz

El ataque sufrido por este medio de comunicación el pasado viernes, cuando el gobierno del ayuntamiento de Valdepeñas ordenó la publicación de un anuncio en todos los medios de la localidad, afirmando que JARAIZ se había «inventado» la noticia principal de su portada, relacionada con las denuncias a bares por exceder el espacio autorizado para el montaje de terrazas, bien merece, por insólito, ser recordado como ejemplo que nunca debiera repetirse, de hostilidad política hacia un medio de prensa y de docilidad y mansedumbre por parte de un gremio que, de esa guisa, se convirtió por un día en sinónimo de la negación del periodismo.

Informar en solitario del malestar generado en el sector hostelero, por la reciente tanda de denuncias a quienes, en el verano pasado, ocuparon más espacio del debido en la vía pública, puede no gustar a quien de ese modo cumple y aplica una ordenanza municipal; sobre todo si está en precampaña electoral. Pero aprovechar el matiz de que las multas no están consumadas, sino que los locales denunciados son por el momento objeto de un expediente sancionador, para desmentir la totalidad de la noticia tachándola de «falsa» con decenas de cuñas en las emisoras cuyo presupuesto depende en su mayor parte de los ingresos provenientes del ayuntamiento y con anuncios en medios digitales, cuya principal actividad es ejercer de lacayos del poder local, es perpetrar un acoso furibundo, no a este medio informativo, sino a la libertad y a la independencia que deben proteger nuestra labor en una sociedad democrática.

Completar el escrache para acrecentar el daño al máximo, haciéndose entrevistar por quienes ni por asomo se les ocurre contrastar unas declaraciones denigrantes hacia un compañero, es desbordar la figura delictiva de las injurias con publicidad (artículos 208 al 210 del Código Penal). En esas declaraciones se llega a justificar que los anunciantes abandonen el periódico, lo que es tanto como jugar con el pan de cinco familias.

La información elaborada en esta redacción a partir de tres entrevistas y varias conversaciones fue equilibrada y plural. Recogía frases de autocrítica por parte del representante empresarial. El gestor que ha redactado varios escritos de recurso reconocía las infracciones y el deber de la autoridad de proceder contra ellas. El reportaje se completó con una pieza separada y destacada, con el punto de vista del equipo de gobierno. El teniente de alcalde Francisco Delgado Merlo no desmintió ni un solo dato del planteamiento de la entrevista que le hicimos y ha visto reflejadas fielmente sus respuestas.

Un político de la oposición municipal, el mismo día, calificó de «nauseabundo» el hecho de «pagar para meterse con un medio». Otro analizó el episodio desde una perspectiva sociológica: «lo que pasa aquí no pasa en ningún sitio. El tema no es político, ni ideológico. Si la alcaldesa de Ciudad Real hace esto, se monta una escandalera en toda la provincia que le cuesta el cargo».

Hemos dejado pasar unos días antes de decidir redactar este editorial. Queríamos estar seguros de que era lo adecuado, de que no debíamos permanecer callados. Por encima de lo anterior, queremos manifestar que no participamos en ningún tipo de enfrentamiento. Este artículo está escrito desde el máximo respeto al ayuntamiento de nuestro pueblo y a cada uno de los corporativos que lo componen. JARAIZ nunca elabora noticia alguna con el ánimo de «dañar» al ayuntamiento de Valdepeñas y quien así lo presupone, a lo mejor sin quererlo evidencia cierto cargo de conciencia.

En sentido inverso, las pruebas inequívocas de que se ha actuado (y se sigue haciendo) con el mayor afán de perjudicar todo lo que se pueda a JARAIZ, quedan resumidas en esta secuencia:

- Como cada jueves por la tarde, al cierre de la edición semanal, desde esta redacción se envía por correo electrónico un archivo PDF que contiene un ejemplar digital del número que, en papel, se distribuirá al día siguiente. Entre los destinatarios, el alcalde de Valdepeñas. El envío se produjo a las 17,46 horas del 19 de junio. Por delante, 16 horas hasta que se inicie la distribución del periódico impreso. Bastaba una llamada para aclarar cuanto considerasen oportuno y se habría aceptado de buen grado e incorporado a la información, pese a que, como queda dicho, ya habíamos entrevistado a un destacado miembro del equipo de gobierno. Pero en lugar de esto, emplearon la tarde a organizar la agresión; gestiones con hasta seis medios de comunicación para encargar la emisión de la cuña publicitaria en las radios y del comunicado escrito en los medios digitales, dedicando todo el viernes a machacar sin descanso a JARAIZ. Hasta dos y tres cuñas en cada desconexión publicitaria de las emisoras.

 - A las 23:13 del mismo día 19, un mensaje de un compañero nos pone al tanto de la maniobra. Nadie podrá decir, en consecuencia, que obraron ante hechos consumados, con el periódico ya en la calle. El objetivo no podía ser otro: a ser posible, liquidar a este medio de comunicación (31 años en la calle) a fuerza de desacreditarle ante nuestros vecinos. Huelga repetir que ninguno de nuestros «compañeros» (salvo uno), se dignó al ejercicio de profesionalidad y humanidad de dirigirse a este semanario para darle la opción de defenderse. Todos se entregaron al linchamiento.

Como de todo percance se extrae una enseñanza y una experiencia positiva, debemos dejar constancia de la excepción. El digital Advaldepeñas no obedeció y se negó a participar en la ignominia, en un acto de valentía, dignidad y libertad que debería avergonzar a quienes sí se sometieron. Nuestro reconocimiento y gratitud por ello.