DE MAYOR QUIERO SER...

Jesael Pacheco: “La educación y el tipo de personalidad del niño influyen mucho a la hora de decantarse por una modalidad de baile”

En nuestro especial “De mayor quiero ser…”, hemos querido acercarnos a otra de las actividades que más gusta a los niños, el baile. Y lo hemos hecho de la mano de un bailarín experto que lleva años impartiendo clases en su Escuela de Valdepeñas “Savia Nueva”, Jesael Pacheco, quién nos ha dado una clase magistral de como se enfrentan los niños a su clase de baile, qué les motiva y qué les influye a la hora de elegir un estilo u otro.

Foto Savia Nueva 2 (Copiar)
Jesael e Inma Pacheco

Lleváis muchos años en el mundo de la danza, ¿cómo ha evolucionado su aprendizaje y su enseñanza en las distintas disciplinas, en especial en niños?

Aún recordamos la manera en la que aprendimos nosotros de pequeños. Hace tiempo era más fácil captar la atención de un niño de 3 o 4 años. Hoy en día los niños disponen de dispositivos tecnológicos que les resultan más llamativos a la hora de recibir formación de cualquier tipo. Al igual en muchas otras disciplinas, la tecnología se ha convertido en nuestro mayor aliado para tranquilizar a un niño, casi bebé, que se enfrenta, por primera vez, a una clase de baile. Las unidades didácticas en vídeo, donde el profesor resulta ser un personaje animado son muy efectivas y, como en años anteriores, el aprendizaje por imitación y a través de juegos es muy productivo. Años atrás el aprendizaje se daba únicamente a través del contacto del profesor con los alumnos. Nosotros alternamos los juegos interactivos de baile, a través de la pantalla con ejercicios y juegos didácticos para mantener la expectación en todo momento de los niños y establecer un orden (calentamiento, desarrollo, ejercicio, coreografía y relajación) para conseguir un mayor rendimiento de cada clase.

¿Los niños por qué eligen el baile?

Generalmente, los niños mayores de 6 años tienen ya definidas sus preferencias y cuando eligen bailar, lo hacen a conciencia. En la mayoría de los casos de danza infantil (3 años) suele ser decisión de los padres, tras haber comprobado el potencial de su hijo/a en casa. También influye mucho el denominado “factor moda”. Recordamos la alegría con la que los niños demandaban clases de baile tras quedar anonadados con el programa televisivo “Pequeños Gigantes”. Hay de todo, pero lo imprescindible es que una vez que se embarcan en la aventura de aprender a bailar, sea por iniciativa propia o por recomendación, disfruten de la actividad en la modalidad que más les guste y con la que se sientan identificados por vocación.

¿Cómo saben qué tipo de baile les gusta?

Nosotros ideamos el prototipo de danza infantil precisamente pensado en todos aquellos niños pequeños que no conocen ni diferencian modalidades de baile, para que posteriormente ellos puedan elegir lo que más les guste. En la mayoría de los casos, se dejan llevar por el tipo de música que les gusta escuchar, en edades tempranas suelen ser la música moderna y de actualidad, la que más disfrutan y les incita a bailar. Pero también la educación y el tipo de personalidad influyen mucho a la hora de decantarse por un disciplinado y delicado ballet clásico, por la fuerza, el temperamento y la alegría del baile flamenco o por la descarga de adrenalina del baile moderno, entre otras muchas modalidades.

Una vez que lo han descubierto, ¿es siempre por algo que los padres les han inculcado o lo hacen porque es algo innato?

El instinto es algo innato que nos caracteriza a todos y, en muchos casos, suele ser exponencial a la hora de descubrir la vocación por el baile. Hay casos de todo tipo. Yo recuerdo que no quería bajo ningún concepto que me apuntaran en ninguna escuela de danza, me podía la timidez y la vergüenza. Quería vivirlo a mi forma, en casa, sólo por y para mí. Me costó un disgusto ir a mi primera clase y más, aún, cuando el curso había comenzado el mes anterior y los alumnos ya se conocían y estaban adaptados a la clase. Aprendí a investigar sobre lo que más me llamaba la atención y crecer descubriendo nuevos conceptos, técnicas, estilos...

En el caso de Inma, lo vivió en casa viendo las “cosas raras” que hacía su hermano y cuando fue espectadora de su primera aparición en público en el característico festival  de fin de curso, tuvo claro que ella también quería formar parte de ese mundo.

Cada caso es diferente y, tanto la decisión de los padres, la moda del momento, la publicidad en televisión, el contacto con el mundo artístico en general, como el instinto vocacional son factores decisivos a la hora de definir la personalidad y el estilo de cada bailarín.

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¿Cómo se enfrentan los niños al baile?

Hay de todo, nervios, expectación, timidez, entusiasmo, incluso, en casos muy reducidos, reclusión o recelo a la hora de descubrir el mundo del baile. En cualquier caso, el mayor reto y objetivo del profesor es hacerles crecer, expresar, sentir y disfrutar desde la libertad y el respeto por los compañeros, trabajar en equipo y estrechar lazos. Transmitir que la competitividad debe establecerse con uno mismo luchando por ser la mejor versión de sí mismo y entendiendo el proceso y evolución de cada uno de los alumnos.

¿Qué les aporta el baile y su disciplina a su educación  y a la formación de su propia personalidad? Y ¿físicamente?

Cada modalidad de baile es un mundo, pero todas ayudan a tomar consciencia del esfuerzo, a ser constante, perseverante y paciente a la hora de alcanzar objetivos, ayudan y favorecen la integración social en todos los niveles, a trabajar tanto en equipo, como individualmente. Los bailarines tienden a ser personas más abiertas, tolerantes y comprensivas en términos generales. Físicamente cualquier tipo de danza tiene todos los beneficios de todo ejercicio físico y favorece el desarrollo y crecimiento, tanto físico como mental.

Cuando van a realizar una actuación, ¿cómo se sienten y cómo exteriorizan sus emociones antes y después de la misma?

En la mayoría de los casos, esta cuestión se ciñe más a la personalidad de cada niño, pero sobre todo, también, a la edad que tengan en su primera aparición en público. Las edades de 3 a 5 años pueden sorprender tanto por entusiasmo, como por pánico escénico. La antesala a la pubertad suele ser un periodo delicado para exponerse públicamente por primera vez. Y en cualquier caso la reacción, tras haber superado ese reto, depende de la experiencia que haya supuesto, de cómo se sientan, como lo hayan vivido y de las aprobaciones, comentarios, críticas que hayan recibido. Aunque el mayor crítico es uno mismo y en todos los casos el profesor debe transmitir al alumno que la importancia de una exhibición en público está sobrevalorada, puesto que es una experiencia de muchas a las que se enfrentarán en su crecimiento como artistas y, que tanto para bien como para mal, no se deben condicionar por una única intervención, sino por el conjunto de muchas y de su evolución y crecimiento en el escenario.

¿Qué sentís cuando veis que vuestros alumnos crecen y evolucionan?

ORGULLO en mayúsculas es la mejor respuesta. Sobre todo cuando se experimenta la evolución de artistas que han sufrido dificultades en su proceso de aprendizaje.

Alumnos en Savia Nueva (Copiar)

Porcentaje de niños y niñas que  vienen a Savia Nueva. ¿Hay  incremento, con respecto a años atrás,  de niños varones matriculados?

Este es el factor donde más lenta apreciamos la evolución de la incursión y adaptación de niños varones en las escuelas de baile. Es cierto que ha crecido favorablemente en comparación con años anteriores. La sociedad ha avanzado bastante y se ha notado más en unas modalidades de baile que en otras. Hoy en día el porcentaje masculino, en general, sigue siendo muy, muy inferior al femenino en cualquier academia, escuela o estudio de danza. Ha crecido el número de niños, pero, en nuestra opinión, sigue resultando mínimo.

¿Qué consejos daríais a los papás de hijos varones que quieren bailar, para que les permitan desarrollar lo que más les gusta?

El mayor impedimento para el crecimiento del porcentaje de niños varones, que quieran aprender a bailar, no es el desinterés, sino el miedo al rechazo social de sus amigos en la mayoría de los casos. Es cierto que algunas modalidades de baile que la gente considera “más varoniles” han ganado terreno, sobre las que la sociedad tacha de “cosas para niñas”, pero, aún así, la presión social de amigos, compañeros e incluso familiares impera sobre el deseo de muchos niños varones a la hora de aventurarse a aprender a bailar y, sobre todo, a la hora de exhibir públicamente lo aprendido en un curso de baile.

El mayor consejo que podemos darle a todos los padres es el de la inculcación de unos valores sociales y la libertad de pensamiento y emoción a la hora de elegir una actividad lúdica de cualquier tipo.

Por último, y dentro de este Especial “De mayor quiero ser...” ¿qué querías ser vosotros de mayores?

En el caso de Inma la interpretación era un sueño que siempre ha querido materializar y, que de alguna manera, ha conseguido cumplir en el ámbito profesional, no sólo de la docencia, sino también potencialmente en los escenarios en distintas representaciones y actuaciones de todo tipo. Cada coreografía o baile improvisado se ubica en un contexto y supone un papel que hay que interpretar en el escenario. Es una interpretación sin texto literal, si cabe, de transmisión aún más difícil que la oratoria. Ha sido maravilloso y gratificante, para ella, poder canalizarlo a través del baile.

Jesael de niño, aún sin conocer materias de ningún tipo, quería ser muchas cosas: profesor, arquitecto, dibujante, y sobre todo artista. El tiempo restó protagonismo a las cualidades de dibujo y descubrió un mundo de emociones de todo tipo en el baile. Gracias a mi ocupación actual he podido, en cierta manera ser todo aquello que pretendía de niño: profesor (de danza), diseñador (dibujante) de vestuario de baile de diferentes modalidades, y transmitir mi manera de sentir el mundo artístico en el escenario. Nos sentimos orgullosos y materializados, hemos tenido mucha suerte, además de constancia y perseverancia. Por eso, nuestro principal valor como profesores es transmitir a nuestros alumnos y nuestro mayor objetivo, enseñarles a luchar por sus sueños.