OPINIÓN

¡Basta ya!

Tengo por costumbre ser ordenado. Procuro poner cada cosa (y a cada quién) en su sitio. Es menos probable que me líe. Así que empezaré...Y lo haré con una cita periodística, que no literaria. 

juanma rdp22

Julián Gómez, en su columna de Jaraíz, dice lo siguiente: "El efecto Torreca (que alude al presidente del Partido Popular de Valdepeñas como escollo para las expectativas de ser alguna vez alternativa real de gobierno), al que día y noche invocan quienes quedaron apeados hace ahora un año, de la carrera hacia la dirección del PP local, y meses después, de la incorporación a la candidatura que acaba de ser derrotada, tendrá que ser necesariamente motivo de debate y de decisiones, en los órganos y bases populares de la localidad, llegado el momento y más pronto que tarde.

Pero ese debate, cuando toque, no podrá abstraerse de dos cuestiones fundamentales. En la agrupación socialista de la calle Castellanos también ha habido cisma hace escasos seis meses. Las bases del partido se dividieron ante la negativa de conceder elecciones primarias para decidir al candidato a la alcaldía. ¿Alguien se acuerda hoy del efecto Primarias, que hasta hace cuatro días se preveía demoledor para el PSOE?.

Y segundo. En Manzanares no ha estado Torreca y el PP se ha hundido. En Ciudad Real no ha estado Torreca, y el PP ha perdido 10 de sus 15 concejales, abriendo la puerta de la alcaldía al PSOE y a IU-Ganemos. En Tomelloso, con ayuntamiento socialista desde los años 90, no ha estado Torreca, y Carlos Cotillas ha perdido las elecciones. Como en Alcázar y Socuéllamos. En Infantes, sin Torreca, Carmen Montalbán ha perdido los comicios después de dos mandatos de gobierno del PP. Las lista continúa. No ha quedado en pie gobierno alguno del PP en poblaciones de más de cinco mil habitantes. En suma, el descalabro en Valdepeñas es el mismo que el que ha sufrido el partido de la gaviota en una mayoría de municipios y no lo hubiera evitado la ausencia de Antonio de la Torre Camacho, al que crucifican a diario sus enemigos de dentro del PP, del mismo modo que fusilan a Jesús Martín, aquellos a los que no se dejó celebrar primarias en 2014."

En efecto, Julián. Invocamos este efecto quienes quedamos apeados hace un año de la carrera a la dirección local del PP, pero de ninguna manera hemos quedado apeados de la incorporación a listas por 2 sencillas razones: que no queríamos y que no nos lo ofrecieron. Que se juntó el hambre con las ganas de comer, en resumen. La insinuación que hace Ud. de que nos mueve el rencor de no figurar en listas era algo que no esperaba en esta partida de ajedrez que, con franqueza, empieza a hartarme por la tozudez y sinrazón de mis oponentes, empeñados en no ver lo evidente.

Pero hay algo más. Pone ejemplos de Ayuntamientos en los que Torreca no se ha presentado y el PP ha caído. Ciudad Real, Tomelloso, Alcázar, Socuéllamos... Y dice Ud. que la lista continúa. Pues que continúe. En Madrid no se ha presentado Torreca y Esperanza Aguirre no será Alcaldesa. Lo mismo le pasa a Rita Barberá en Valencia, y etcétera, etcétera, etcétera... La diferencia es que estas listas que Ud. y yo mencionamos vienen de gobernar o ser fuerte oposición. En Valdepeñas llevamos siendo fuerza residual ¡3 legislaturas! Justo desde que se pone de manifiesto ese efecto Torreca. ¡3 legislaturas, Julián! ¿Sabe lo que dicen en las Fuerzas Armadas de EE.UU.? Que una vez es casualidad y dos coincidencia; pero tres veces es acción enemiga. Y aquí el enemigo está dentro.

Querer ver como única causa el desplome nacional del PP para justificar lo que ha pasado aquí es negar la realidad. Y Ud. lo sabe. Porque conoce de sobra que la situación nacional hace 4 y 8 años era distinta y pasó lo que pasó. Porque conoce tan bien como yo que la urna donde ahora se elegía el Parlamento Autonómico tenía en Valdepeñas 900 votos más para el PP; es decir, que los recortes le han pasado más factura a nosotros que a quién los ha hecho. Y porque conoce que hay papeletas nulas por poner la leyenda "PP sí, Torreca no". Siguiendo su razonamiento, podríamos echarle la culpa a la Luna Nueva, pero hacerlo no solucionará el problema. ¿Dice Ud. que no ha pasado lo mismo en el PSOE? Pues mejor para ellos. No voy a entrar en ese debate porque tengo por costumbre no opinar sobre problemas internos de otros partidos al igual que espero de ellos la misma cortesía.

Continuaré...

Y lo haré con las declaraciones del Sr. Antonio de la Torre durante la noche electoral. En ellas no sólo culpaba a la situación nacional de la derrota; también decía con amargura que había existido mucha deslealtad, que algunos se estarían riendo de que no se hubiera superado el listón que dejaron.

En cualquier otro podría disculparse la impertinencia por la tensión del momento. Pero en Ud. no, Sr. de la Torre. Porque con estas declaraciones confirma que no ha cambiado, que sigue siendo el mismo radical sin ideología que ha sido siempre; que sólo su interés personal mueve sus actos; que utiliza a sus allegados como simples peones para conseguir su objetivo de vivir de la política, utilizar corbata y poder proclamar a los 4 vientos lo que trabaja por el PP y lo poco que se lo agradecen; que no tiene ideales, sino intereses; que está convencido de que los que están a su alrededor son simples tontos útiles, hasta que éstos se dan cuenta de que no son tontos y por tanto dejan de ser útiles. ¿Cuántos cadáveres ha dejado ya en el camino, Sr. de la Torre? ¿Cuántos enemigos se ha hecho en estos años? Yo le contesto: tantos como votos ha perdido el PP. Ni más, ni menos.

No le pediré su dimisión, porque tendría que apelar a lo que no tiene: vergüenza, responsabilidad, sentido de estado, señorío... Es una tarea inútil, y mi tiempo es muy valioso como para desperdiciarlo en cuestiones inútiles. Dimita o enróquese, pero no apele a lealtades hacia el PP confundiéndolas con lealtades hacia Ud. y sus fracasos. No insulte mi inteligencia ni la de los valdepeñeros queriendo hacer de la política un reality show.

Y concluiré...

Y lo haré con una reflexión personal. Puede que este artículo corte de raíz mi pretensión de presidir el Partido Popular en Valdepeñas. Algo a lo que aspiraba con el afán de conseguir un partido fuerte, unido y a la altura de su historia. No importa. He dicho lo que tenía que decir. Con lealtad al PP (yo SÍ), con la amargura del que ha sido víctima de malas artes; pero con la satisfacción de haber hecho grandes amistades con personas que valen más que aquellos que los ningunearon, criticaron y finalmente echaron.

Y mientras Jesús Martín riéndose...