OPINIÓN

Carta abierta a la Gerencia del “Hospital Gutiérrez Ortega” de Valdepeñas

hospital valdepeñas

Carta abierta:

"Me dirijo a ustedes públicamente para dar a conocer en nombre de mi madre Ana Cea, mi hermana María del Mar Muñoz y del mío Rocío Muñoz, el trato recibido el día 09/03/2019 hacía mi padre, Lázaro Muñoz ingresado a las 6:11AM en urgencias. Fue atendido por una doctora que se encontraba en evidente estado somnoliento. Preguntó en reiteradas ocasiones el motivo de nuestra presencia en el servicio de urgencias.

Teniendo dicha doctora, el conocimiento de que mi padre sufría un cáncer de próstata con metástasis ósea, y presentaba dolor abdominal y lumbar (principalmente de estos últimos), le suministró una dosis de Paracetamol irrisoria, ya que mi padre requería una dosis de opiáceos superior a la administrada. Esta dosis era Durogesic 75 mcg y 100 mcg, Trytizol 50 mg y Enantyum 25 mg. Dichas dosis fueron recetadas por el Equipo de Cuidados Paliativos del mismo hospital.

La doctora me comunicó que lo trasladarían a Manzanares para realizarle un TAC, ya que el de Valdepeñas estaba roto (como de costumbre). Trasladaron a mi padre a un pasillo para esperar y mantenerlo en observación, ya que no había habitaciones disponibles. Debido a los dolores que sufría, por su enfermedad, se le trasladó la petición a las enfermeras de suministrarle una dosis superior de calmantes para sobrellevar el dolor. Ninguna enfermera pudo administrárselo, ya que la doctora no había dejado nada prescrito.

Después de varias horas de espera en el mismo pasillo, lo subieron a una ambulancia, en la que nos mantuvieron esperando más de 15 minutos. El equipo nuevo que entra de guardia toma la decisión de no llevarlo a Manzanares, de modo que bajamos de la ambulancia para terminar en el mismo pasillo referido anteriormente.

Pedí hablar con la doctora nueva de guardia con la finalidad de recibir una explicación. Se presentó con un médico no identificado (llevaba pijama de quirófano). Este último se dirige a mí diciéndome textualmente “Su padre está entregando la cuchara y trasladarlo en ambulancia es hacerlo sufrir más. Nosotros lo vamos a tratar como si fuera un asepsis para ver si lo podemos estabilizar y mandarlo a casa”.

Recalqué en varias ocasiones, que mi familia no quería que mi padre sufriese y haciendo caso omiso de mis peticiones, optaron por comenzar un tratamiento con antibiótico según sus palabras “por hacer algo” y para el dolor Buscapina.

Aparte del tratamiento con antibióticos, dos enfermeras le administraron a mi padre dos enemas. Estos hechos ocurrieron media hora antes de que falleciese. Cuando mi padre entró en apnea, acudí a Control para darles a conocer lo que ocurre y una enfermera le administró 3 ml de morfina y tras 10 minutos falleció. Por todo lo expuesto, presentamos esta queja pública, por el trato inhumano que recibió mi padre en sus últimas horas. Es vergonzoso negarle a un paciente en estado terminal, la posibilidad de elegir el tratamiento, que es un derecho del paciente.

Dieron por hecho, que aunque estaba moribundo, iban a actuar como si fuera apsesis administrándole el tratamiento requerido para tal situación. Ignoraron la situación psicológica, no sólo del paciente, sino de sus familiares y negarles el derecho a elegir sedación o continuar con un tratamiento de antibióticos.

Fue una actitud por parte del Equipo de Urgencias del Hospital Gutiérrez Ortega de Valdepeñas, totalmente irresponsable e inhumano. No se le otorgó al paciente la dignidad de morir sin dolor, hasta el último momento cuando se le administró una inyección de morfina.

Esperamos que esta queja sirva para dar a conocer el estado en el que se encuentra los Servicios de Urgencias del Hospital de Valdepeñas, con unos Médicos deshumanizados y desconectados de la realidad y del sufrimiento ajeno y Gerentes que sólo están presentes para aparecer en la foto cuando viene el Presidente de la Comunidad Autónoma, con la finalidad de ver el hospital y sus instalaciones y sin embargo, no se pasean por los servicios de urgencias ni las plantas del hospital.

Confío en que se llegue a un punto en un futuro en el que ninguna familia tenga que sufrir y verse en la situación de impotencia en la que nos vimos mi familia, yo y por desgracia mi padre. Con estos comportamientos la persona que realmente sufre es el paciente. Invito a reflexionar a todo aquel que lea esta carta y se anime a denunciar este tipo de comportamientos".

Rocío Muñoz Cea