OPINIÓN

Corrupción Impune

El profesor Joan Josep Queralt, catedrático de derecho penal, colaborador de numerosas universidades europeas, actualmente es el investigador principal del proyecto: “Estrategias preventivas y reactivas contra la corrupción”. Hace mes y medio escribía: “La lucha contra la corrupción política no es fácil, y mucho menos si lo hacemos con las manos atadas a la espalda".

El profesor Joan Josep Queralt, catedrático de derecho penal, colaborador de numerosas universidades europeas, actualmente es el investigador principal del proyecto: “Estrategias preventivas y reactivas contra la corrupción”. Hace mes y medio escribía: “La lucha contra la corrupción política no es fácil, y mucho menos si lo hacemos con las manos atadas a la espalda. Cuando la corrupción se hace, por sistémica, insoportable, nos percatamos de que los mecanismos de respuesta no funcionan adecuadamente, pues, o no son asumidos por quienes deberían, o ponerlos en marcha, especialmente los judiciales, es tarea ímproba”.

En cierta medida, -dice Queralt-, “es como pedirle peras a un olmo”. Es evidente. Hay dos razones fundamentales. Una, porque quienes están situados en el entorno dónde se produce la corrupción, no colaboran, no tienen intención de colaborar. Todo lo contrario, tratan de justificarla, de taparla, de encubrirla. Y otra, porque el déficit de medios personales y materiales es clamoroso. Tenemos el ejemplo clarificador del Juzgado de Nules, que investiga el caso Fabra, en el que se dan los dos factores referidos: Total obstrucción de Carlos Fabra y su entorno, y los escasos medios en el juzgado. Han desfilado nueve jueces y cuatro fiscales en nueve años, que ha durado la instrucción.

Todos son obstáculos. La Audiencia Nacional reclama más auxilio pericial, y más intervención del Estado para evitar que se eternicen las causas. Se confunde el principio de presunción de inocencia; es cierto que se trata de un derecho fundamental, un derecho en el proceso penal, pero no en la actividad política; es impresentable que imputados por un juez, estén ejerciendo cargos públicos. Una tremenda tardanza en la investigación, junto a un corto periodo de prescripción hace que muchos corruptos se vayan de rositas.

Algunos partidos políticos y ciertos medios de comunicación, no facilitan la lucha contra esta lacra, utilizando el “Y tú más”. No solamente que dificultan el proceso de instrucción, es que favorecen la corrupcion. Hacen falta muchos cambios, y mucha voluntad política para acabar con la corrupción. Voluntad que no se percibe.