OPINIÓN

Desigualdades

Es el precio de la crisis. Es el precio de los recortes. Es el precio de los distintos modelos económicos. El modelo económico basado en la liberalización, el modelo basado en el ladrillo, provocó la crisis. Pero hay algo mucho peor, va a terminar con el acercamiento de las distintas regiones en cuanto a su riqueza. 

Es el precio de la crisis. Es el precio de los recortes. Es el precio de los distintos modelos económicos. El modelo económico basado en la liberalización, el modelo basado en el ladrillo, provocó la crisis. Pero hay algo mucho peor, va a terminar con el acercamiento de las distintas regiones en cuanto a su riqueza.  Las políticas de cohesión y solidaridad introducidas poco a poco desde la Transición están yendo al traste en un abrir y cerrar de ojos. Si alguien no lo remedia volvemos a las regiones históricamente ricas del norte, junto a la no menos histórica marginación de las regiones del centro y del sur.

Cuarenta años trabajando para hacer un país más solidario, un país con menos desigualdades, y en un pispas, nos estamos acercando a los desequilibrios territoriales heredados de la dictadura. Tomando cien puntos como media nacional en los índices de renta por habitante, el País Vasco en 2012 ha aumentado su PIB hasta alcanzar un porcentaje de 135,4, al tiempo que Castilla-La Mancha en el mismo periodo ha bajado hasta 77,7 %.

Volvemos a ser una región que exporta mano de obra a las regiones más ricas. ¿Por qué? Porque estamos volviendo al modelo económico de región deprimida. Nos habíamos colocado en cabeza en calidad de Educación y de Sanidad. Éramos la única región que invertía como Europa en Educación. Teníamos uno de los sistemas de salud mejores en España y en Europa. Habíamos logrado ser la región con mejores estructuras en comunicaciones. Los castellano-manchegos disfrutábamos de unos índices de bienestar social como nunca los habíamos tenido. Estábamos en el camino de un cambio de modelo económico basado en energías renovables.

¿Eso ha sido despilfarro? No. Ha sido, fue, una apuesta por salir del pozo. Una apuesta dura, y muy costosa, en todos los sentidos. ¿Ha fracasado por la crisis? No. La crisis pudo suponer un frenazo en el proceso; pero no la causa de volver a la situación de atraso en la que históricamente hemos estado sumidos. La causa de ese retroceso está en las formas de atajar la crisis. La crisis ha sido, y es, el pretexto para volver a otras épocas de desigualdades territoriales.