OPINIÓN

Elecciones

La Democracia es ese sistema que permite a los ciudadanos asumir el riesgo de elegir a sus gobernantes. Por eso el pueblo ha acabado de celebrar la fiesta de la entrega de su poder inajenable, al confiarlo durante cuatro años en el poder local y autonómico a los candidatos que ha querido, y con ello asume también el riesgo de su propio porvenir. 

El porvenir de Valdepeñas hoy pasa por un gobierno socialista ya demasiado prolongado en el tiempo, y no muy abierto a la sociedad civil, que es la que paga todos los objetivos políticos del gobierno de la Ciudad. El Ayuntamiento nació para el bienestar y la paz de esa sociedad, y no al revés. Por eso nosotros representaremos una oposición leal y constructiva desde el mandato que nos da cada día la sociedad civil a través de los representantes políticos hoy elegidos, y teniendo los oídos muy abiertos a todo tipo de asociaciones vecinales, sociales, empresariales y culturales que vertebra la Ciudad de Valdepeñas. Peor suerte, desde luego, han tenido aquellas poblaciones españolas en donde los viejos bolcheviques de siempre, ni siquiera pasados por el eurocomunismo de Enrico Berlinguer, han dado el abrazo del oso al PSOE, quien por llegar al poder cae en la tentación de devorar manjares anticonstitucionales. Todo sea por el poder. Único objetivo por lo que parece para los socialistas. Pero si uno vende todos sus principios por conquistar el poder, será la mejor prueba de que no tenía ninguno. Afortunadamente para Valdepeñas, el Alcalde socialista no necesita radicalizarse hacia los nuevos alevines de Alexander Orlov, dado que tiene mayoría absoluta, y espero se mantenga en un moderantismo.

Es duro – e inédito para mí – el trabajo desde la Oposición, pero sin su existencia no hay democracia posible, sólo el rodillo de una mayoría oclocrática. Nosotros queremos ser – ya lo hemos dicho – el escudo de la poca sociedad civil que queda en Valdepeñas, aún no dominada por el aparato político.

Ningún prejuicio político nos impedirá colaborar con el gobierno de Don Jesús Martín, que ha vuelto a triunfar con su indesmayable gracejo entre los vecinos, para acrecentar el bienestar de la Ciudad de Valdepeñas. Por otra parte, tenemos que “pacificar” el PP saltando por encima de los personalismos. Si no entendemos que la avenencia entre las distintas corrientes del Partido, entre los distintos y viejos egoísmos personales, es un objetivo que se nos impone, jamás seremos merecedores de gobernar Valdepeñas. Avenencia, avenencia entre todos los liberales que componen el PP local. Los ideales adelante, las personas atrás.

Creemos que muchos de los votos recibidos por la izquierda en general han sido gritos de dolor o de cólera a causa de la Democracia de Guerra que ha tenido que desarrollar el gobierno de María Dolores de Cospedal para mantener en lo sustancial el llamado Estado del Bienestar, que se asienta en tres pilares básicos: escuela pública, sanidad pública y solidaridad social con los más necesitados.  Cospedal, la Pucelle de La Mancha, lo ha hecho, pero no ha sabido bien comunicar a la gente que la herencia recibida no le permitía hacer otra cosa ni dejar claro que una vez superada la crisis, con dinero de nuevo en los bolsillos de la sociedad civil, los recortes serían reversibles: se volvería a bajar a dieciocho horas el horario del profesorado, bajaría la ratio en las aulas, subiría el número de facultativos y enfermeras en la sanidad, etc. Esa falta de buena comunicación con la sociedad civil – por no invertir un euro en propaganda institucional -, de la que el PP es el único escudo, ha hecho que el sufrimiento causado por esta crisis económica (“una crisis del copón”, como llegó a definir un inteligente líder socialista) se haya transformado en apresurados votos de dolor y cólera, de los que España, desgraciadamente, tendrá que arrepentirse más pronto que tarde por su bien. La Bolsas ya han comenzado su caída libre y comienza a subir la prima de riesgo…

Creía que el sentido común de Carmona y cierta honestidad patriótica, unida a su cultura política, le harían aceptar la alcaldía de Madrid con el apoyo del PP sin ninguna condición. Mil veces mejor un socialdemócrata que un partido bolivariano tan comprensivo con el terrorismo etarra ( no me extraña que los actualizados terroristas de aquella organización pidan hoy el voto para PODEMOS ). Todo quedará en que la misma familia se enriquezca dos veces con un Plan General de Urbanismo que laminó por completo el Madrid de Mesonero Romanos. Carmona debería saber cuánto fariseísmo cabe en esa izquierda tan virtuosa, y recordar que tras la experiencia española ( casi la misma que Alemania e Italia ) con Konrad Adenauer y De Gasperi, liberales y socialdemócratas han sido los pilares fundamentales de la paz en Europa. Esa misma generosidad la debería tener María Dolores de Cospedal: mejor un Page aupado por un partido constitucional que por aquellos que quieren dinamitar el actual régimen español, que ha abierto y mantenido el período de España de mayor prosperidad y paz que la Historia registre.

Un día sabrán los socialistas que participar de ese cordón sanitario contra el PP, se convertirá en su día, por un plato de lentejas envenenado, en una soga a su cuello. ¿Se creen que tras el exterminio civil de los liberales, les respetarán a ellos? Recuerden el poema de Bertolt Brecht.

No conocemos aún los Koltsov y Ehrenburg que dirigen la Sexta, merecedora de pertenecer a la nueva Orden de la Estrella Roja, pero desde luego han sido no sólo el Alma Mater de Podemos, sino también su genitores. Habrá que recordarlo un día en que España cante la lúgubre palinodia de sus desatinos.

Mientras, Valdepeñas es la bella durmiente del bosque que yace esperando ser despertada por el dulce beso de aquél que represente su sociedad civil.