OPINIÓN

Evitar el contagio

Además de su manifiesta incompetencia, los líderes de la Eurozona, algunos, bastantes, dirigidos por Angela Merkel, tienen un miedo inconmensurable, por dos razones esenciales: saben que su gestión ha sido tan nefasta, tan dañina, para el conjunto de la ciudadanía, que temen que alguien venga a enmendarles la plana; aunque sus intereses priman por encima de todo, y les impide reconocerlo. Y también tienen miedo porque el efecto Syriza se extienda al resto de Europa.

Syriza Party leader Alexis Tsipras greets supporters at a party rally in Athens. The leftist party came second in the elections last month and could win a revote on Sunday.

Si el nuevo Gobierno griego presidido por Tsipras, lograra imponer sus postulados, cosa harto difícil, el neolibelalismo, la depredación y el austericidio, dejaría al descubierto su error, y eso no lo van a consentir. Van a luchar con uñas y dientes para que el nuevo Gobierno de Grecia fracase, y así poder decir a toda Europa, incluida España: ¿Se dan ustedes cuenta de que cuando gobierna “esta gente” todo se va a pique? Ese es su casi único interés. Todo lo demás les importa un bledo. 

Con un 1,5 % de la población europea, y el 2 % de su producto interior, Grecia solo alcanza importancia por su situación geopolítica y por el peligro de que “estos chicos” vengan a decirnos que hay otra forma de hacer política que no haga tanto daño como ha hecho Merkel y sus acólitos, o…, la troica y sus subordinados.

El daño causado no ha sido solo económico; han minado el protagonismo de Europa en el concierto mundial, y han acabado con los valores de solidaridad y cohesión. Valores que en el año 1957 salvaron a Alemania de la ruina en que se encontraba.  Se les perdonó la mitad de su deuda, y se dejó que la otra mitad la pagasen cuando hubieran salido del hundimiento, cuando empezaran a crear riqueza. Gracias a esa solidaridad Alemania se convirtió en el país más poderoso de Europa. Gracias a ellos, sí, pero gracias también a la solidaridad y la cohesión. Sin ello era imposible.

Ese país, apoyado por sus amigos ideológicos, es el que ahora dice a sus ciudadanos que ya está bien de pagar con su dinero los desequilibrios de los demás. Son los que predican ahora: “Aquí estamos para defenderos” “Nosotros somos los únicos capaces de hacer salir de la crisis” Sííí, los que no quieren que se contagie su invento.