OPINIÓN

IV Centenario

Viajar de Valdepeñas a Ciudad Real, tiene el placer de disfrutar 30 kilómetros de autovía, pero tiene al tiempo el malestar de comparar esos 30 kilómetros con los otros 30 que no son autovía. 

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La diferencia es palmaria. Puede verse lo que significa el progreso frente al inmovilismo. Puede verse la diferencia de criterio entre lo que es rentable económicamente, y lo que es rentable desde el punto de vista de servicio al ciudadano. 

Alguien nos ha comentado que cuando viene de Ciudad Real y pasa de la nueva autovía a la carretera vieja, se acuerda de Cospedal y piensa: “otra cosa sería si ella tuviera que hacer este viaje con frecuencia en su utilitario”.

Dicho esto, es una buena noticia que la Sra. Cospedal anuncie su propósito de terminar esta autovía hasta Valdepeñas. Es una muy buena noticia. Lo que ocurre es que se han perdido dos años y medio, y lo que queda por perder. Hay que reconocer que las cosas no salen siempre como uno quiere. A veces surgen imprevistos que obligan a cambiar los planes, incluso a retrasar las obras. Eso es cierto. Pero eso no es lo que ha pasado aquí. Aquí ha habido un engaño y una tomadura de pelo.

Anunciar ahora las obras del segundo tramo de la autovía del IV Centenario, es tomarnos por tontos a todos. El gobierno de Cospedal debe saber que esta obra estaba licitada y adjudicada, desde hace dos años y medio, con fecha de finalización de obra. Se trata de un tramo que debería estar en funcionamiento hace ya un año. Y ahora anuncia el inicio de los trámites previos que pueden durar más de un año.

Una auténtica tomadura de pelo porque ahora el Gobierno regional anuncia la intención de adjudicar el concurso del proyecto para este tramo de autovía, cuando se trata de unas obras ya adjudicadas por concurso del gobierno socialista hace dos años y medio a las empresas Sacyr y Rayet. No solo se ha perdido tiempo, se ha perdido dinero, porque se van a meter en un gasto por algo que ya estaba hecho.

La situación actual es que tras la llegada del PP y de Cospedal a la Junta de Comunidades, el segundo tramo de la autovía Ciudad Real-Valdepeñas se paralizó por completo e incluso se cambió el proyecto, pasando de estar adjudicadas las obras y a falta tan solo de la orden para que las máquinas comenzaran a mover las tierras, a comenzar de nuevo con la adjudicación de la redacción del proyecto, con la pérdida de tiempo y de dinero por lo que supone en de trámites administrativos y medioambientales.

El error es tan descomunal que nos hace pensar mal. No será que el proyecto que tienen en la cabeza es de una carretera normal, y no una autovía como está hasta Granátula. Gastar grandes cantidades en el mismo proyecto dos veces nos hace sospechar, que tienen la intención oculta de cambiar el proyecto.

Sea cual sea, el proyecto es una falta de respeto a los usuarios de esta importante carretera. Y que no nos vengan con la milonga de que no se ha podido hacer antes por la ruina que dejó el Gobierno de Barreda. Hoy la deuda de Castilla-La Mancha es muy superior a la que había cuando se produjo el cambio de gobierno. Si fuera cierto que no se pudo hacer entonces, menos se podría hacer ahora.

Lo miremos por donde lo miremos es una tomadura de pelo y una falta de respeto a los ciudadanos. Y otra cuestión: pongamos el reloj a cero, y veremos cuando y como se cumple la promesa que ha hecho María Dolores (de) Cospedal. Veremos cuando y como dispondremos de esta infraestructura. El tiempo lo dirá.