OPINIÓN

Mentira y Manipulación

Como ciudadano me veo obligado a defenderme y hacer pública la mentira y la manipulación. Los ciudadanos merecemos el máximo respeto de aquellos que ocupan cargos públicos o pretenden acceder a ellos. Creo firmemente en España como uno de los países más libres y avanzados del planeta, razón por la cual me siento plenamente orgulloso de mi país aunque siempre debemos tender a reconocer nuestras carencias y nuestros defectos para solucionarlos y superarnos. 

Salvador Dueñas Fuenllana (Copiar)

Y hacerlo sin complejos y mirando y llamando a los problemas por su nombre, no enmascarándolos en falsas promesas políticas que sólo pretenden alcanzar el poder.

Soy un ciudadano europeo que se ampara en su derecho constitucional a presentarse como candidato a las próximas elecciones municipales, con la sana libertad que debe existir en el país más antiguo de Europa, el cual ya debe ser suficientemente maduro como para respetar y valorar a sus ciudadanos y no utilizarlos para mezquinos intereses partidistas.

Ya es hora de que se respete la lícita libertad de todos los ciudadanos para presentarse a las elecciones por el partido que consideren adecuado, sin tomar represalias en su contra.

Blanca Fernández, representante del Partido Socialista, se ha tomado el abuso de poder de imponer su criterio, con ventaja y con mentira, ante mi derecho a elegir la opción que yo desee.

Públicamente ha mentido al asegurar que el PSOE ha prescindido de mí utilizando tres palabras sacadas de contexto de uno de los muchos artículos que escribo acerca de aspectos culturales de mi tierra: La Mancha.

Con decidida mala intención y ánimo de venganza, pretende ponerme en contra de la población, acusándome gratuitamente de que ataco a La Mancha, algo absolutamente falso y manipulado para obtener sucios intereses electorales. Las elecciones se ganan trabajando, no mintiendo ni tratando de destruir a los que no entramos en vuestro juego sucio y vergonzoso.

Quiero a mi tierra y le hablo a la cara como quien se dirige a ser querido y le dice la verdad para sacarlo de la miseria, miseria que durante más de treinta años de gobierno socialista no ha hecho más que permanecer en nuestra imagen y nuestra identidad totalmente perdida.

Habéis tenido todo el poder y todo el tiempo del mundo para demostrar que tipo de amor tenéis por vuestra tierra y lo único que habéis dejado es un aeropuerto inservible, multitud de grandes obras inutilizadas, la mitad de la población emigrada buscando mejores oportunidades de trabajo y, sobre todo, la gran mentira de parecer socialistas sin serlo. Un socialista de verdad no aspira a hacer negocios en política, ni a colocarse cobrando sueldazos, ni a no respetar la libertad de expresión como pretende hacer Blanca Fernández con un ciudadano que carece de la ventaja del apoyo del aparato de un partido y el poder de acceso a los medios de comunicación.

Antes de cometer errores anticonstitucionales como el que acaba de cometer conmigo, léase la Constitución. Es lo mínimo que debe hacer un político que se precie de ello:

Artículo 20 de la Constitución Española

1. Se reconocen y protegen los derechos:

a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.

c) A la libertad de cátedra.

d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.

Soy un ciudadano que pretende gobernar su pueblo con libertad y sin hacer el juego político a los que llevan tiempo establecidos en el poder, y eso les molesta.

Puedo hablar con libertad, porque jamás he pedido favores a nadie y por lo tanto no debo favores a nadie. Mi única aspiración es sentirme orgulloso del gran país en el que he nacido, que me da opción y oportunidad para presentarme a las elecciones y llevar a cabo el proyecto que deseo para que mi pueblo avance y progrese, atendiendo a todos los ciudadanos por igual, sin la injusticia del favoritismo y el partidismo.

En la actualidad no he encontrado esta situación en el PSOE. Por eso, haciendo honor a la verdad, y mi derecho a elegir libremente, accedí a presentarme por medio del PP. Porque desde el primer momento han respetado mi libertad, permitiéndome elegir un equipo de ciudadanos ilusionados por trabajar por su pueblo. En ningún momento me han impuesto absolutamente nada. Y como me siento más respetado, elijo la opción que me permite presentarme sin presiones, imposiciones o favores.

Blanca Fernández, miente usted en las declaraciones que ha emitido acerca de mí y además de forma muy vergonzosa, utilizando palabras sacadas de contexto con intención de herir. Usted a mí jamás me ha visto ni yo he tratado nunca nada con usted. Usted no ha podido prescindir de mí, porque no ha tenido opción a contar conmigo. Yo tomo mis decisiones por mí mismo, como ciudadano libre que debo ser. Mi decisión fue tomada en verano de 2014 y el artículo lo he publicado en enero de 2015. Por tanto, una gran mentira eso de que prescinde de mí por el artículo. La verdad es que lo utiliza para enarbolarse como falsa defensora de La Mancha, aprovechando la oportunidad de mis sinceras palabras retratando con dolor la realidad de mi tierra a la cual quiero y la quiero guapa, como merece la tierra universal del Quijote para de verdad sentirnos orgullosos de mostrarla al turismo y rentabilizarla como merecemos, con creación de trabajo estable y oportunidades para empresas con acceso a los jóvenes y no una tierra empobrecida con limosnas socialistas, compradoras de votos a través de sus numerosas actuaciones que no han hecho más que despilfarrar fondos públicos. Y la lista es interminable y a la vista de todos.

Usted a mi no me conoce absolutamente de nada para emitir juicios personales. Dedíquese a sus asuntos y deje en paz mi libertad y mi derecho a elegir lo que me dé la gana.

Cuando quiera, la invito a Fuenllana y se pone a barrer la plaza conmigo, o se viene a podar los árboles de los jardines, o se viene a limpiar el camino del cementerio o cambia los tacones por las zapatillas de deporte y me ayuda a recoger los restos del botellón. Venga cuando quiera y le enseño de verdad lo que es querer a tu pueblo y a tu tierra, sin cobrar jamás un céntimo, ni pretenderlo.