OPINIÓN

Notas desde la barrera Cap. XL: Sonrían, estúpidos

España (con perdón) es un país de viejos. Al menos, esto es lo que dicen algunos simpatizantes de Podemos para justificar el descalabro electoral de su formación la noche del pasado domingo. Sostienen que los viejales votan masivamente al PP, como todo el mundo sabe, y eso ha hecho que este partido ganara las elecciones. 

españa mapa y bandera (Copiar)

El remedio que proponen va desde la eutanasia masiva de todos los mayores de 70 años hasta dejar que la vida siga su curso porque tarde o temprano acabarán cayendo. Supongo que la solución propuesta por cada uno irá en función del grado de impaciencia de su carácter. Sin embargo, todos tienen claro que España (con perdón) sólo será un remanso de felicidad morada cuando todos los vejestorios estén donde deben estar: bajo 2 metros de tierra.

España (con perdón otra vez) es un país de iletrados. Al menos, esto es lo que sostienen otros simpatizantes de Podemos (o quizá los mismos) para excusar la catástrofe de su partido en la última noche electoral. Los ignorantes votan masivamente al PP, como todo el mundo sabe, y eso ha dado como resultado que la gaviota vuele más alto en esta ocasión; tal vez porque en esta repetición sí que encontraron el camino al colegio electoral y no como la última vez, que se perdieron antes de llegar por culpa de su propia estupidez. La solución que proponen es la reeducación masiva de tanta acémila, a ser posible en campos creados para la ocasión. Igual les valen para tal efecto las Catedrales y otros centros de culto (cristiano, por supuesto), ya que cuando ellos ganen estos edificios dejarán de ser útiles en su actual función. Para ellos, es evidente que España (con perdón otra vez) sólo será un edén morado en la Tierra cuando tanto idiota se convierta al pensamiento único de la verdad revelada: No hay más dios que Podemos y Pablo es su profeta.

España (nuevamente con perdón) es un país de cómplices de la corrupción. Al menos, así califican otros simpatizantes de Podemos (o puede que sean otra vez los mismos) a los que han votado al Partido Popular. Excusan así el hundimiento de su formación en la última noche electoral. Los que tienen vocación de cooperadores necesarios de delitos votan en masa al Partido Popular, como todo el mundo sabe, y tal circunstancia ha devenido en la victoria de Rajoy y su casta frente a la “gente”. La solución propuesta en esta ocasión es que tanto criminal en potencia arda. Como en el 36, añaden. Aunque por ahora se limiten a mirar metafóricamente de soslayo por encima del hombro a estos sujetos mientras dicen “luego no os quejéis”. Para ellos, es obvio que España (nuevamente con perdón) no será el paraíso terrenal morado mientras tanta mala fe exista.

Sí, España (con perdón infinitas veces) es un país de viejos, tontos y corruptos en potencia. Hasta el prócer Monedero lo ha dicho públicamente: notó que algo iba mal cuando vio alrededor de los colegios electorales a tanto carcamal con evidente falta de formación. Le ha faltado añadir que sonreían poco, que ya se sabe que la sonrisa es la marca distintiva de la nueva fe verdadera. Si haciendo estas declaraciones en el programa de Susana Griso hubiera soltado alguna que otra lagrimita el número habría quedado redondo. Pero ya se sabe que él es politólogo y no actor, así que hizo lo que pudo. Total, los fanáticos ya están convencidos, así que no hay necesidad de esforzarse más.

Y tranquilos. Si ninguna de estas razones cuadra siempre queda el recurso del fraude electoral. Basta con inventar unos números por aquí, unas sombras de sospecha por allá, y unas insinuaciones malévolas por acullá para que la masa se lance como ovejas a change.org para pedir la repetición de los comicios. Al menos, los dirigentes de Podemos ganarán tiempo para averiguar la razón de que las encuestas dieran unos resultados tan dispares a los verdaderos, cosa para lo que harán (no es broma) otra encuesta. Y es que ya se sabe que nunca debe permitirse que unos malos resultados arruinen unos buenos datos demoscópicos. En último caso, siempre habrá jaurías que azuzar en redes sociales. Y mientras tanto, sonrían; que la sonrisa es la marca distintiva de los alegres, de los cultos, de la buena gente. Y del Joker.

España (¿perdón?) es un país de abueletes analfabetos con impulsos criminales y con menos gracia que un responso. Sí, está claro; no hay otra explicación para que el Reich que durará mil años no se haya implantado en esta nuestra nación de naciones. Pero ya llegará la hora, ya. Y la venganza será terrible. Temblad, herejes, el fin se acerca. Tic, tac.

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