OPINIÓN

Notas desde la Barrera Cap. XXIII: La engañosa evidencia

Decía Arthur Conan Doyle que nada hay más engañoso que un hecho evidente. Y son tantos los hechos evidentes que nos encontramos en la política española de los últimos tiempos que no puede ser más lógico el desconcierto de propios y extraños ante la situación actual y, sobre todo, ante la situación que vendrá.

Pedro Sanchez
Foto web PSOE

Hemos estado asistiendo en los últimos días a muchas especulaciones sobre qué pasaría en la segunda ronda de consultas que el Rey inició la semana pasada. Se decía que el encargo se haría a Pedro Sánchez, que se repetiría ese encargo a Mariano Rajoy, e incluso que el monarca no propondría a ningún candidato y emplazaría a las fuerzas políticas a negociar. La margarita por fin se ha deshojado y será el Secretario General del PSOE el encargado de intentar formar gobierno. Y digo bien: intentar; porque se abre ahora un duro periodo de negociaciones para que Sánchez logre los apoyos parlamentarios necesarios.

A nadie se le escapa que esta tarea tiene pocas posibilidades de salir adelante. Para empezar, el PP ya ha proclamado que ni apoyará ni se abstendrá. Para continuar, Podemos y Ciudadanos se declaran incompatibles entre sí, y no hay razón para dudar de la palabra de sus respectivos líderes. Así que contando que logre un acuerdo con Podemos e IU al precio de gobernar en coalición, esas tres fuerzas sólo tendrían 161 votos favorables frente a los 163 en contra que sumarían PP y Ciudadanos. Por tanto debería abrir más aún la baraja y conseguir el voto favorable de PNV y la abstención de los independentistas catalanes. Después de eso, tiene que lograr que la militancia apoye ese acuerdo. Y tras todo este ejercicio de equilibrismo, deberá pasar por un nuevo Comité Federal que echará para atrás todos los pactos por apoyarse en los independentistas catalanes y de las marcas blancas de Podemos, que no olvidemos que no han renunciado (ni lo harán) a sus referendos de autodeterminación. Por tanto no resulta descabellado pensar que un malabarista haciendo girar 7 platos a la vez tendría más posibilidades de éxito que el pobre Pedro Sánchez en sus negociaciones.

Así que si tienen unos eurillos ahorrados, casi sería una buena inversión irse a una casa de apuestas británicas (que ya se sabe que apuestan sobre todo) y poner ese dinero en contra de Pedro Sánchez. Y hago hincapié en la palabra “casi”, no sea que la cosa llegue al final a buen puerto y alguien me acuse de arruinarle, que en temas de dinero siempre es mejor cogérsela con papel de fumar (con perdón).

Hasta aquí he dicho más o menos lo evidente, lo que todos piensan, lo que los analistas políticos dirán mañana y muchos días. La pregunta sin duda es: ¿y después qué? Y casi todos a los que pregunten les dirán que habrá nuevas elecciones a principio de verano. Es la opción más evidente, sin duda, pero por lo mismo puede resultar extremadamente engañosa.

Me explico. Para empezar, el plazo de 2 meses para la convocatoria de esas nuevas elecciones empieza a contar desde el primer debate de investidura, así que hay tiempo de que el Rey le encargue la tarea a otro candidato que sí que pueda forjar una mayoría de gobierno. Por otra parte, una de las consecuencias que se derivarán del fracaso de Pedro Sánchez es que dejaría de ser el Secretario General del PSOE de forma automática, bien dimitiendo, bien siendo dimitido en el próximo Congreso del partido que tendrá lugar en mayo. Y por último, la apertura de diálogo entre los llamados partidos constitucionalistas puede que no sirva para que Pedro Sánchez sea investido Presidente, pero puede servir para que se empiece a consolidar un acuerdo de gobierno con otro candidato.

Con Sánchez fuera del tablero, sería mucho más viable la exigencia de Rivera al PP para que también Mariano Rajoy se aparte. Y entonces desaparecería la principal razón por la que los dos grandes partidos no han podido sentarse siquiera en la misma mesa: la inquina personal que se tienen Rajoy y Sánchez (por no decir odio). Un gobierno con el “indecente” y el “ruiz” tenía pocas posibilidades de llegar a buen puerto, pero con ambos fuera del tablero la situación podría reconducirse. Y quizá nos encontremos con que el próximo candidato que Zarzuela proponga sea Albert Rivera, con el apoyo de PP y PSOE. Sería pasar del bipartidismo a “Borgen” en poco tiempo, pero no crean que esto que les cuento es algo demasiado descabellado. Cosas más raras se han visto, desde luego.

No estoy diciendo que esto sea lo que va a pasar, pero insisto en que no debemos descartar la posibilidad por muy remota que sea. Es evidente que lo más probable es que se repitan las elecciones, con los mismos o distintos candidatos. Y es evidente que la composición del Congreso que saldría de esas elecciones sería muy parecida a la que actualmente tiene. Y por lo mismo, por ser tan evidente, quizá esta posibilidad sea engañosa. Así que estemos atentos, que la vida da muchas sorpresas. Y la política más.

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