OPINIÓN

El peor ministro

Y no lo digo porque su ministerio haya estado marcado por una ley mala, que lo es. No. No sería justo calificar a José Ignacio Wert como el peor ministro, por una ley cuya responsabilidad última es del Gobierno. El responsable de una ley, buena o mala, es de Mariano Rajoy. Quien decide presentar esa ley a las Cortes para su aprobación es el Gobierno presidido por Rajoy. Y quien la aprueba es el Grupo Parlamentario que obedece órdenes de su presidente. Por tanto no es la Ley Wert, es la Ley de Rajoy, es la Ley del Partido Popular. Cada cosa en su sitio.

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Pero dicho esto, confirmamos que Wert ha sido el peor ministro, por su actitud, por su forma de hacer política. Ha elaborado, ha promovido, y ha aprobado una ley, con el desprecio hacia todos los miembros de la comunidad educativa. No ha escuchado a nadie. No ha tenido en cuenta a profesores, alumnos, padres, sindicatos, asociaciones. Y no solo que no ha escuchado, sino que en ocasiones ha dado la impresión de una actitud chulesca, y provocadora. No en balde, desde el primer momento ha sido siempre el ministro peor valorado.

Por tanto, el análisis de la situación hay que enfocarlo por el contenido de la ley, y por su método de llevarla a cabo. En cuanto al contenido, la ley no aporta nada que haga mejorar los problemas de rendimiento, introduce criterios de selección contra los criterios de inclusión del sistema, y como ha reclamado el informe de la ONU: el Gobierno de España debe reimplantar la asignatura de Educación para la Ciudadanía y critica que haya sustituido la enseñanza de valores cívicos por principios religiosos.

Pero insistimos, siendo mala la Ley, que lo es, por su contenido, lo es mucho peor por los problemas que ha creado su falta total de consenso, por su gestión, por sus planteamientos. Faltan dos meses para que se implante la nueva Ley en los centros. No hay currículos aprobados para dicho cambio, no están adaptadas las editoriales, y por si fuera poco ocho comunidades anuncian que no la van a implantar. Y con este panorama, el ministro pide marcharse por razones personales y familiares, y viene otro. ¿Qué van a hacer los centros? ¿Qué va a hacer el nuevo ministro? ¿Pueden hacer algo? ¡Vaya desconcierto! Es la herencia recibida de Wert y de Rajoy.