OPINIÓN

Talas en el Paseo Luis Palacios

Parece que nuestro artículo anterior sobre el tema de inmediatas obras en la Avenida Luis Palacios, está trayendo “cola”. Resulta lamentable ver que algunas personas con responsabilidades políticas en el Ayuntamiento, “se sienten ofendidas” en flagrante actitud autoritaria, que debiera estar desterrada en quienes deben representar el mas genuino espíritu democrático, donde es elemental aceptar opiniones contrarias.

 

No entraré en argumentar sobre la oportunidad de la nuevas obras de remodelación de una avenida, no especialmente deteriorada, sino en valorar la importancia de preservar unos arboles que forman parte de la personalidad paisajística de Valdepeñas y fieles testigos de muchos vecinos que jugaron en su infancia a su sombra.

Lo que se puede esperar de una asociación de medio ambiente, es que se preocupe por defender el entorno, aunque ello incomode a los partidarios de la cultura del cemento y del asfalto.

Se nos dice que no nos preocupemos “porque los arboles serán trasplantados” y entramos en nueva discusión, pues sabemos muy bien “que el trasplante debe ser la última opción a considerar” - como muy bien recogen los profesores: José A. Saiz de Omeñaca, Marta Giraldo Gutiérrez de Loma, y Antonio Prieto Rodríguez, de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes de la Universidad Politécnica de Madrid en la Revista Foresta.

Con frecuencia se realizan trasplantes de forma indebida cuando se atiende a pautas emanadas de poderes públicos mas que a los criterios técnicos en el caso.

No tenemos profesionales altamente cualificados y eso no es demérito para nadie, cuando se recomienda dirigir nuestra mirada a a instituciones de solvencia en el tema.

Recuerdo cuando cierto Concejal de Albaladejo, se empeñó hace mas de un decenio en “envolver” su olmo milenario, por una plaza enlosada que asfixió un árbol convertido en símbolo de un pueblo ( así fue la opinión del Jardín Botánico de Madrid ). Su debilitamiento favoreció la enfermedad y ahora solo queda el monumento de su esqueleto y la nostalgia de sus vecinos.

Si el árbol muere, nadie recordará si el planteamiento de trasplante fue adecuado...ya no habrá remedio, y habrá desaparecido la singularidad que tenía en su anterior emplazamiento.

Hace un año escribíamos en varios medios, sobre la tala de pinos centenarios en el Parque de Cervantes, y no debieron ser muy convincentes las razones esgrimidas entonces, cuando se suspendieron los trabajos de motosierra y sus restos evidencian la inclinación que tenían esos singulares árboles y su dudosa peligrosidad sobre las vías, cuando curiosamente sigue habiendo ejemplares “sin tocar” aunque estén inclinados hacia ellas.

Hay condicionamientos importantes a sopesar en los nuevos proyectos en Luis Palacios: la complejidad de la maquinaria que se tendría que utilizar y su elevado coste, la idoneidad de la estación climatológica (recordando que la inminente primavera favorece la reactivación del letargo vegetal vivido durante el invierno ) .

¿Y merece la pena hacer prevalecer una concepción urbanística de rotondas y bulevares, alejando el paisaje urbano del un medio rural con presencia de singulares especies arbóreas?

Nos gustaría favorecer un mejor entendimiento con nuestros entornos naturales, en climas que sirvan para favorecer ese Valdepeñas “verde” que todos queremos.