OPINIÓN

Entre todos la mataron y ella sola se murió

Como me gustaría vivir en un país en el que los políticos se preocuparan un poco más por los ciudadanos y bastante menos de ellos mismos. También en un pueblo donde los que nos gobiernan hicieran lo mismo, mirar por sus ciudadanos y no por salvar su culo o su estatus. Señores políticos, que el pueblo, los ciudadanos, no somos sus sirvientes como ocurría hace siglos, somos quienes les ponemos ahí para que trabajen por nosotros, por los que pagamos impuestos, además de su sueldo, por los que no tienen trabajo y queremos que ustedes sienten las bases para que lo tengan. 

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 Somos los que en las urnas decimos si queremos que nos gobiernen unos u otros, si queremos que usted o usted esté ahí. Nosotros, los ciudadanos de a pie somos los que debemos exigirles, no ustedes a nosotros.

Y tras esta marea de políticos obcecados en mirar su propio ombligo y no más allá de sus narices, surgen otras formaciones políticas nuevas que se erigen en salvadores de la patria y que lo único que nos pueden traer son problemas todavía más graves de los que tenemos, porque no nos engañemos, el comunismo, allá donde está o donde estuvo, no ha sido ni con poco un paraíso, al revés, ha sido la cimentación de una sociedad pobre, más cercana a la miseria que otra cosa y sin derechos ni libertades. Y no lo digo yo, a las pruebas de la historia y de la actualidad me remito. Porque aunque se las den de democráticos, está claro que no es democracia vivir al límite en países como Venezuela, Cuba u otros del mismo color político comunista.

Partidos que hablan del bipartidismo, como si fuera lo peor de lo peor. Pues hombre los dos grandes partidos, son grandes porque muchos millones de españoles los han votado. Y aunque ambos tienen sus más y sus menos, sus cosas malas y sus cosas buenas, pero ahí están con miles de afiliados y seguidores. A mí me van a perdonar, pero prefiero lo malo conocido a lo bueno por conocer y menos si esos “buenos supuestos salvadores de la patria” son extremistas, me da igual que sean rojos, verdes o amarillos, como los semáforos. 

Porque quien se traga aquello de que solo por el hecho de ser ciudadano te pongo un sueldo… Y si eso fuera verdad ¿Quién trabajaría?. Si a cada ciudadano nos dan 600 euros, en la casa que todos tengan más de 18 años y sean cuatro, por ejemplo, con 2.400 euros de ingresos por no hacer nada, que alguien me explique quién iba a trabajar, o peor que alguien me explique quién iba a pagar impuestos para llevar a cabo infraestructuras, inversión en educación, sanidad, etcétera, etcétera. Nadie. Algo utópico e inviable. 

Lo que tienen que hacer los dos grandes partidos es unir esfuerzos, en vez de ponerse verdes unos a otros, llegar a acuerdos que nos ayuden a salir de la crisis, como hacen en Alemania, por ejemplo. Buscar soluciones al desempleo, que sí que hay 4 millones de parados, pero bien es cierto que hay 20 millones más de personas trabajando y aportando al país. Que a los políticos, sindicatos, yernos de reyes, etcétera, etcétera, que nos han robado, que les obliguen a devolver el dinero íntegro, que después como han cometido un delito y como mandan nuestras leyes, les metan en la cárcel, que eso también se hace en Democracia y no tiene porqué pasar nada, que no hagan aforados, que el sueldo de un político sea el que debe ser y no el que ellos quieran, y con eso, el político que lo haga se gana el sueldo y a los ciudadanos.

Así es que no hagamos gala del famoso dicho “entre todos la mataron y ella sola se murió”, y todos a trabajar en equipo, que para eso les pagamos, aunque estén en la oposición.