OPINIÓN

Triunfa la política

Lo hemos visto, no hace muchos días, en el barrio del Gamonal en Burgos con una obra urbanística de por medio. Y ahora lo acabamos de ver en la Comunidad de Madrid con la privatización de la Sanidad Pública. Es la Política, con mayúsculas hecha desde la calle. Es el triunfo de la política del ciudadano, frente a la “política de algunos políticos”. 

800px-Urbanization_in_the_Gamonal_district (Copiar)

En todos los vasos siempre hay posibilidad de una gota que lo colme. Sí. El ciudadano cansado de esa política que los ningunea, que los olvida, que tratan de engañarlos como si fueran ignorantes…, hartos, cansados y cabreados, saltan a la calle para hacer Política, esa Política que sus políticos no hacen.

Cuando un político quiere demostrar que es mejor sustituir 300 aparcamientos gratis, por 200 de pago, corre el riesgo de que su propuesta sea esa gota que le faltaba al vaso para derramarse. Cuando un político quiere demostrar que la Sanidad privada es más barata, y más eficiente que la pública, está derramando el vaso. Está probando a ver si cuela. Pero el ciudadano formado en democracia no se la traga.

Es una pena, que la Política del ciudadano se tenga que imponer. Pero es que últimamente se está repitiendo con demasiada insistencia el distanciamiento de algunos políticos con respecto a los ciudadanos que lo votaron. Se han creído que, porque los votaron en las urnas, tienen carta blanca para hacer lo que les venga en gana, sin escuchar a sus gobernados, sin escuchar a su entorno.

Son los políticos que buscan en la política sus intereses personales, y se olvidan que un día prometieron resolver los problemas de los ciudadanos. Esos políticos que desde que se levantan hasta que se acuestan no piensan en otra cosa que en su posicionamiento personal. Desacreditando al adversario y repartiendo prebendas a quienes le ayudan a mantenerse en el cargo. Pero ojo, que la sociedad ya es lo suficientemente madura como para rebosar el vaso. Si los políticos no cumplen con “la cosa pública”, los ciudadanos deben tomar las riendas, sin romper escaparates, ni quemar contenedores, no hace falta. La palabra hace más daño.