OPINIÓN

La universalidad

Es el cuarto artículo de esta nueva serie que empecé bajo el título genérico de “Educación para el siglo XXI”. Son bastantes los comentarios que recibo en todos los sentidos. Sea cual sea el contenido del comentario, la verdad es que resulta enriquecedor. Se aprende más escuchando que hablando. 

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Enriquecedor porque contribuye a reflexionar sobre el posicionamiento expuesto, o incluso, a reconocer errores propios. Pero sobre todo, y esto es quizá lo más importante, a detectar discrepancias, porque las posiciones están muy marcadas, o porque en la exposición se ha cometido un error de explicación que ha conducido a una mala interpretación.

He hablado, hablo y hablaré, mucho, sobre el principio de universalidad en la Educación. Universalidad frente a métodos selectivos. En ningún momento, he pretendido orientar la universalidad, a la creencia de considerar el derecho a que todo ciudadano, sea cual sea su perfil y sus méritos personales, llegue a ser médico, o ingeniero. Me he debido explicar muy mal. No defiendo la universalidad como el “derecho” de todos los ciudadanos a ser iguales.

Que pretendamos obtener beneficios para la colectividad, no debe confundirse con las características y los méritos de cada individuo. Estaríamos negando la libertad y los merecimientos de la persona. Cuando hablo de universalidad en la Educación me refiero al derecho, y a la obligación, que tiene todo ciudadano, sea cual sea su perfil o su procedencia de disfrutar de un sistema educativo de calidad. La universalidad debe entenderse, a mi parecer, no como la igualdad de todos los individuos, sino como una igualdad de oportunidades ante el derecho a la Educación.

Si admitimos que la excelencia y la calidad hay que buscarla a través de la universalidad, -los que lo admitan-; si admitimos que es un camino más costoso y más difícil de organizar, procede poner manos a la obra y diseñar, a corto, medio y largo plazo, un modelo con la suficiente calidad que nos proporcione la excelencia en beneficio de la sociedad en que vivimos, y sobre todo para la sociedad que vamos a dejar a los que nos sucedan…. Seguiremos.