OPINIÓN

Váyase, Sr. Rajoy

No. No se lo voy a decir. No me gusta la expresión. La dijo el Sr. Aznar, refiriéndose al presidente González. No me gustó entonces, y sigue sin gustarme. También es verdad que me gusta aún menos la de: “No vuelva más”. Son frases que revelan creerse por encima de los demás; se consideran con el poder de despedir a sus adversarios. No. Solo le corresponde a la ciudadanía designar o despedir a sus representantes. 

De todas formas yo no voy a ordenar a nadie que se vaya o que no vuelva más. Me limito a opinar sobre los políticos que, hace tiempo deberían haber abandonado su puesto por incumplir, mentir y faltar al respeto.

Un político no puede utilizar el púlpito que le otorga el poder, para propagar sus intereses particulares y partidistas; no se puede defender su gestión basándose en mentiras, falsedades y manipulación de datos; y mucho menos menospreciar o ningunear a los adversarios. Es legítimo que defienda su gestión, pero con datos ciertos, sin mentiras, y sobre todo con el máximo respeto al adversario. 

Pero eso, no es lo que ha hecho el Sr. Rajoy. Ha subido al estrado para decir lo contrario de lo que ha hecho, porque ha hecho todo lo contrario de lo que dijo que iba a hacer. Ha subido al estrado para decir algunas verdades, otras verdades a medias, muchas mentiras, y bastantes manipulaciones. Ha subido al estrado tratando de ridiculizar a los adversarios, creyéndose por encima del bien y del mal.

En resumen: presume de una gestión, con muy poco de qué presumir, utilizando datos inventados o falseados, en buena parte. Dedica menos de dos minutos a la corrupción y al problema territorial; dos cuestiones que tienen muy preocupada a la ciudadanía. Parece como si fuesen dos problemas que le arden en las manos. Y en tercer lugar se atreve a prometer, tímidamente, lo que ya ha prometido, cientos de veces, desde la oposición y desde el Gobierno, y que nunca cumplió. 

¿Y qué le ocurre al político que se comporta así? Que pierde los nervios. Normal. Lo malo, no es que sea el resultado del debate sobre el Estado de la Nación, no. Lo peor es que es el resultado de toda una legislatura, y el inicio de una insoportable campaña.