LEJOS DEL KM 200

David Medina: "De Valdepeñas echo de menos a mi familia pero sobre todo a mi hermana. A esa niña la quiero más que al Atleti y ya es decir"

David Medina es un periodista en construcción que hace cuatro años abandonó el nido para irse a estudiar, o al menos eso dice él, a Cuenca. Su amor por el periodismo surgió hace varios años cuando dos amigos y él se sacaron de la chistera Radio GP, la radio del IES Gregorio Prieto. 

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Pero también os sonará el nombre porque este verano ha sido nuestro "chico de prácticas", ese al que hemos exprimido para que aprenda la profesion, y como no, es hijo de Paco Medina "el de la zapatería de la calle Buensuceso", pues eso. 

¿Cuántos años llevas en Cuenca?

Llevo cuatro años. El primer día que llegué a Cuenca, allá por el verano de 2010, le cogí asco. No podía con esta ciudad, no me gustaba, pero con el paso del tiempo le vas cogiendo cariño. Este es mi último año, si apruebo todo, en la capital conquense y, aunque estoy deseando irme de aquí, creo que la echaré de menos.

¿Por qué eliges Periodismo?

Sé que se suele decir que el periodismo es vocacional y que es algo con lo que se nace pero en mi caso es todo lo contrario. La culpa de que me decidiera por el periodismo la tienen Guillermo Rodríguez “Guillo”, Fernando Muñoz y Emilio Hidalgo. Si no hubiese sido por ellos y por los buenos ratos que he pasado con ellos dentro de un estudio de radio, nunca me hubiera decidido a estudiar esta carrera.

Radio GP, Joven FM y Onda Cero han sido claves para que el gusanillo del periodismo entrase en mí y empezasen a crecer esas ganas de transmitir a la ciudadanía lo que ocurre en el mundo o en casa del vecino. El periodismo de calidad se está perdiendo y creo que a nuestra generación le toca recuperarlo.

¿Por qué en Cuenca estando Madrid más cerca?

Básicamente porque soy un cenutrio y por nota me tuve que venir a Cuenca. Cuando estudiaba bachiller tenía la cabeza en otras cosas y no me preocupaba mucho por las notas, es decir, con un 5 me conformaba. Ahora te das cuenta que por vaguería tengo que estar estudiando en Cuenca.

Mis preferencias para irme a estudiar eran la Complutense de Madrid o la Carlos III de Getafe. De hecho, en la Complutense me cogieron en septiembre pero la rechacé porque ya había empezado el curso en Cuenca. Andalucía también me tiraba pero me tocó quedarme en Castilla-La Mancha.

Este es tu último año, ¿piensas quedarte allí o quizás moverte por otros lugares?

Como he comentado anteriormente, me quiero ir de Cuenca. Tengo varias ideas rondándome la cabeza para cuando termine la carrera. La principal es seguir formándome y aquí entra en juego irme a estudiar Comunicación Audiovisual. La segunda opción que manejo es la de irme a Inglaterra a trabajar y a perfeccionar mi inglés. La tercera, y la que menos fuerza tiene, es la de salir a buscar un trabajo pero estando la cosa como está en España y, sobre todo, en el mundo del periodismo…

Si te vas a Inglaterra, ¿qué harías allí?

Me gustaría irme de aupair porque conozco a gente que está allí y les va fenomenal. La otra opción es irme a la aventura y buscar un empleo donde sea. Sé que suena algo raro que me quiera ir a que me “exploten” pero lo que se cobra allí no se cobra en España ni de lejos.

¿Cuál es tu rincón preferido de esa ciudad?

¿Empiezo a hablarte de bares o eso no cuenta? Ya en serio, sería difícil hablarte de un rincón en concreto pero la parte del Castillo en el Casco Antiguo me encanta. Otro de los lugares donde me gusta estar es dentro de un estudio de radio. Durante estos años en Cuenca los estudios de mi facultad y de Radio Kolor han sido como mi segunda casa.

Y si me pongo a hablarte de bares por encima de todos destaca “El Bravas”. Es imposible describir lo que he vivido en ese bar con mis amigos y con mi gente. El Bravas tiene algo especial, aparte de la cerveza, que hace que cuando entres por la puerta te sientas como en familia.

Todos estos años has vivido en piso pero estos últimos dos has estado conviviendo con mujeres, ¿cómo se lleva eso?

Es duro eh. Es muy diferente vivir con chicos a vivir con chicas pero aún así estoy genial con ellas. Son unos amores y las quiero un montón pero me echan la bronca porque soy un poco descuidado a la hora de limpiar la casa. He de decir que este año me he puesto las pilas y estoy limpiando más que el pasado.

Por otro lado, mis dos primeros años yo no tuve compañeros de piso, tuve hermanos. Esos personajes, porque eran y son unos personajes, se convirtieron en mis hermanos. La de trastadas, risas, fiestas y demás que me habré echado con ellos. Esa amistad es para toda la vida y les agradezco el poder haber compartido tantas cosas a su lado. Yo creo que sin ellos mi vida universitaria hubiese sido totalmente diferente.

¿Qué es lo que más echas de menos de Valdepeñas?

De Valdepeñas echo de menos a mi familia pero sobre todo a mi hermana. A esa niña la quiero más que al Atleti y ya es decir. Es duro estar lejos de tu familia porque son parte de ti y porque se echan de menos ciertas rutinas que cuando estás allí pasan desapercibidas pero que cuando no las tienes las necesitas.

También he de decir que la libertad que tengo aquí no la tenía en Valdepeñas y eso es una ventaja. A ver, quiero aclarar que mis padres no son unos dictadores pero es que cosas que he hecho en Cuenca no las podría haber hecho en Valdepeñas ni por asomo.

¿Tienes la intención de volver a residir algún día en Valdepeñas?

A no ser que encuentre curro allí, la respuesta es NO. Perdónenme los lectores pero Valdepeñas no es de mi agrado aunque la defenderé a capa y espada siempre y seré el mejor embajador de sus vinos allá por donde vaya.

Mi intención es irme al sur porque Andalucía me tiene enamorado. Su gente, su salero, su cultura, sus playas, sus montañas, etc. hacen que quiera vivir allí. Madrid también sería una opción pero está estaría más vinculada al mundo profesional.

¿Qué piensa tu familia de tenerte tan lejos, te visita o vienes más tú a Valdepeñas?

Esa es una pregunta que no puedo responder yo porque deberían de ser ellos los que te dieran la respuesta. Creo que deben sentirse orgullosos de tenerme estudiando, pese al esfuerzo económico que eso conlleva, y de verme feliz. Seguramente me echen de menos porque soy la alegría de la huerta (como me gusta piropearme) pero saben que en mi época universitaria me estoy formando como persona y como profesional y que estoy muy feliz.

Respecto a los viajes, de normal soy yo el que baja al pueblo aunque cierto es que bajo relativamente poco. Suelo bajar una vez cada mes y medio aproximadamente. También he de decir que en ocasiones puntales mis padres y mi hermana han subido a verme.