KUKA

Capítulo LXXXVI. Agua

Dios nos hizo un regalo para todos, unido a nuestras vidas, sin ella no sería posible ningún ser viviente sobre la faz de la tierra, nuestra madre y casa de todos los seres vivos.Para uso y disfrute de todos, bueno para negocio de otros.No sería lo mismo un día caluroso de verano sin ella, sin el inocente chapoteo de los niños en un río. Refresco helado con rodajas de limón ayudarán a pasar mejor la tarde, después de una siesta a la sombra de un árbol.

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Esencial para la higiene, aunque algunos con la llegada de los calores la economicen tanto que el lagarto de la pastilla de jabón se vaya aburrido de la casa.

Somos un alto porcentaje de esta sustancia tan maravillosa, bueno otro tanto de alcohol y un par de neuronas hacen el resto.

Hace mucho, cuando íbamos a por ella a la fuente, los mozos nos tiraban los trastos y a la vuelta del sendero el cántaro iba a tomar viento. Madre cabreada con el escobón en mano nos atizaba una buena tunda  por  el cántaro y la honra.

No se en otros mundos, pero en el mío sin ella no existiríamos, por eso hay que quererla, mimarla y adorarla si fuese necesario, un bien universal al que tenemos derecho todos.

Y si algún listo se encarga de quitárnosla y hacer negocio con ella, que se prepare a la reprimenda pues estará secando nuestros corazones y eso no hay que permitirlo jamás.

Desde el chorro en mitad del campo como Blanca Nieves, seguro que me muero antes de que algún animalillo cante conmigo una canción, se despide la loca de pitres. Kuka